El desafío de implementar efectivamente las “low cost”

El presidente Mauricio Macri presentó, en marzo de este año, el Plan Aerocomercial nacional que –según dijo- apuntaría a lograr más y mejor conectividad en el país a través del crecimiento de Aerolíneas Argentinas, la incorporación de nuevas líneas y el incremento de la infraestructura necesaria para su operación.

En el marco de ese programa, el Jefe de Estado anunció la llegada a nuestro país de las aerolíneas de bajo costo o “low cost” como se conocen a nivel internacional y como ya nos hemos acostumbrado a llamarlas desde entonces.

La iniciativa, que incluso tiene a San Rafael entre los destinos que se verían beneficiados por el plan, tuvo con el correr del tiempo varios puntos de controversia.

Uno de ellos fue el que se produjo el mes pasado cuando el propio Gobierno anunció que ninguna aerolínea, tradicional o “low cost”, podría perforar hacia abajo la tarifa mínima de Aerolíneas Argentinas. La situación, llamativa por cierto, llevó a que medios como el diario El País de España titulara –irónicamente- “Argentina inventa las ‘low cost’ sin precios bajos”.

En tanto, en las últimas horas quienes han alzado sus voces en contra de la operación de estas empresas son los representantes de los principales gremios aeronáuticos de nuestro país, quienes, en vez de celebrar generación de nuevas fuentes laborales, coincidieron en advertir- con la peor mala leche considerando que en los demás países funcionan perfectamente- sobre la “tercerización” y la “precarización extrema” del servicio aéreo, lo que podría provocar una “lluvia de cadáveres”.

Al momento de presentar estas opciones en el transporte público de pasajeros, el presidente Macri opinó que el desembarco de estas empresas sería beneficioso al considerar que “esta revolución del aire es a favor de la gente y a favor del empleo, se necesitan más pilotos, más mecánicos, más empleados”, y afirmó: “vamos a pasar de 11 millones de pasajeros a tener, en 2019, 24 millones”.

El transporte aéreo es inherente a nuestros tiempos. El desafío para las autoridades de países emergentes como el nuestro es controlar que el servicio sea accesible económicamente, que no vulnere derechos y, por supuesto, que sea seguro.

Compartir
Artículo anteriorChiste
Artículo siguienteFrase

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here