Identificación sexual

Muchas de las desviaciones homosexuales que se observan en adolescentes y jóvenes se deben a la pobre imagen que proyectan sobre ellos sus propios padres. Al respecto estuve leyendo una interesante nota del psicólogo rosarino Sergio Bruno, aparecida en la revista “Lumen 2000” (n. 31). Dice, entre otras cosas, lo siguiente: “El logro de una adecuada identidad sexual depende en gran medida de un importantísimo proceso de identificación (del nene con su padre y la nena con su madre).
Todos observamos con ternura cómo los niños pequeños imitan a sus papás. Este es el primero y más precario intento de identificación: el varoncito que trata de moverse y hablar como el papá; la nena que se viste con la ropa de la madre o se maquilla, o hace tareas que le ve hacer a ella, etc.
Pero la identificación es algo mucho más profunda que se extiende a toda la etapa de la niñez, incluye la adolescencia y hasta abarca la misma juventud de los hijos. Se trata de una internalización de características psicológicas, morales socio-culturales e inclusive religiosas que se ven en los padres (o figuras paternas de importancia). Esto evidentemente incluye también lo sexual. Ser hombre como papá o mujer como mamá. Pero para que los padres funcionen efectivamente como modelos deben verificarse ciertas condiciones indispensables: presencia y cercanía, conocimiento y cariño, compañerismo y amistad, valoración y admiración realista, vinculación cálida (aunque claramente des-sexualizada) y sensación de que el modelo es alcanzable. Puede ocurrir que el padre del nene sea una figura ausente, o esté ahí pero de un modo frío y distante. Puede que la madre de la nena resulte una desconocida, o que no sea digna de admiración sino de vergüenza. O por el contario, tal vez sean modelos demasiado perfectos y no parezca posible ser como ellos. A veces ocurre que son fuente de norma y deber, pero no de cariño y cálida ternura.
Esta clase de dificultades puede estropear un proceso tan esencial como es la identificación. Más aún, se puede llegar a producir una verdadera anti-identificación, una oposición radical, rebelde, agresiva y vengativa contra el modelo rechazado…”.
¡Hasta mañana!