Qué es la alevosía que figura en la acusación contra Julieta Silva

No hay dudas respecto al primer agravamiento, teniendo en cuenta que se confirmó que ambos eran novios, de ahí “por el vínculo”. En segundo lugar aparece “la alevosía” como otro de los agravantes que encontró Rossi en el accionar de Silva.

En derecho penal la alevosía consiste en la comisión, por parte del culpable, de un delito contra las personas empleando en su ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido. Es decir, se trata de la comisión de un delito “a traición y sobre seguro”. En el caso de Silva, la fiscal entiende que accionó con intención de matar a Fortunato sin que éste fuera a defenderse, pues de acuerdo a los testimonios estaba tendido sobre la carpeta asfáltica.

Existen diferentes tipos de alevosía, pero el que se ajusta al caso de Genaro Fortunato es el que refiere “al aprovechamiento de un estado de indefensión”, lo que implica, para el acusado, “aprovecharse de la falta de defensa por parte de la víctima. Lo esencial es que la víctima no pudiera defenderse antes de la acción del atacante y es esa falta de defensa lo que motiva la acción del atacante”.

En el Código Penal de nuestro país, la alevosía figura como agravante en el segundo inciso del artículo 80, que establece que “se impondrá reclusión o prisión perpetua al que matare con ensañamiento, alevosía u otro procedimiento insidioso”.

En el primer inciso del mismo artículo aparece el agravamiento del vínculo, que también es uno de los motivos de imposición de prisión perpetua. En este marco, de sostenerse la misma acusación durante todo el proceso legal, Silva afronta la pena máxima establecida por la legislación penal argentina.

Garciarena, abogada en causas complejas

Florencia Garciarena es una joven abogada de nuestro departamento y tiene el rol de defensora oficial. Es decir, que ofrece representación legal a las personas que están acusadas en una causa y no cuentan con un letrado que los patrocine, como es el caso de Julieta Silva, la joven acusada del homicidio de Genaro Fortunato el pasado sábado en la madrugada.

Garciarena sabe de causas complejas, ya que le tocó defender a Guido Forconi en el juicio por el crimen de Roxana Toledo. Asimismo, en una más reciente participación, fue la representante legal de Verónica González, la madre condenada a 20 años por matar a su hijo Bautista. Tuvo un rol preponderante en la instrucción de la causa, ya que recusó a la jueza María Eugenia Laigle (en ese entonces flamante camarista) para evitar que integre el tribunal que juzgó más adelante a González. Se amparó en que fue fiscal durante la primera etapa de la investigación. Destacaron, desde el Poder Judicial, que Garciarena pudo guardarse ese recurso para el debate oral pero decidió hacerlo en el momento previo al comienzo del juicio.

Ahora, como defensora de Julieta Silva, pidió la prisión domiciliaria de la conductora, en la primera medida planteada a la fiscal Andrea Rossi. Seguramente, de ser rechazada la solicitud por Rossi, Garciarena apelará la decisión ante un tribunal superior.

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