Quinceañera

¿Qué tal, muchachita quinceañera? ¿Contenta de tu edad? ¿Contenta de ser mujer? Espero que sí.

“Quince primaveras tienes que cumplir. Quince flores nuevas que te harán feliz. Quince flores nuevas, quince flores nuevas y una vida entera por vivir”.      ¿Te acordás de la canción? Ya tiene sus años, pero mientras haya chicas que cumplan 15, seguirá teniendo su vigencia. Tener quince años es un regalo de Dios, pero también un compromiso personal. Depende de vos ser la mujer que Dios tiene pensado. Ya no sos niña, pero tampoco mujer del todo. Sos demasiado grande para ser chica y demasiado chica para ser grande. A veces no sabés exactamente lo que sos y, por lo mismo, no sabés qué actitud asumir. No te angusties por ello. Sos nada más que una adolescente que, como un arroyo de montaña, va buscando su propio curso entre las piedras. Como María que, a tu edad, fue llamada por Dios a ser la madre de Jesús. ¿No te gustaría rezarle hoy? Una piba como vos inventó esta Oración de los quince años:

“María, tú que eres la Virgen joven, contempla mi mirada de adolescente clara y pura. Concede a mi cuerpo belleza y armonía. Tú que eres “dichosa entre las mujeres”, dame la valentía de ser mujer y la alegría de saber hacer felices a los demás. Tú que eres madre, prepárame a dar la vida y ayúdame a donar mi vida. Tú que vives en plenitud, concédeme el gozo de vivir y de renovar constantemente mi alegría. Tú, la “llena de gracia”, ayúdame a resistir al mal y a luchar contra las tentaciones. Tú que eres la madre del verdadero amor, ensancha sin cesar mi corazón y llénalo del Espíritu de vida. Tú que eres la madre de la Iglesia, abre mi corazón al mundo entero y dóname el amor de tu Hijo. Amén”.

 

¡Hasta mañana!

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