Tupac Amaru: el fallo de la discordia

El fallo de la 8va Cámara del Crimen que en las últimas horas dejó en libertad a la líder de la organización Tupac Amaru en Mendoza, Nélida Rojas, acusada junto a varias personas más de presunta “asociación ilícita, extorsión y estafas”, ha desatado un vendaval con ribetes que van más allá de lo judicial y que se introdujo de lleno en el mundo político mendocino.

Vale recordar que el proceso se inició por lo que la fiscal del caso, Gabriela Chaves, consideró era un uso “arbitrario” de los fondos enviados por el anterior Gobierno nacional para la construcción de viviendas. Según las denuncias “los destinatarios de las viviendas eran coaccionados para participar de manifestaciones políticas a favor del Gobierno del Frente para la Victoria. Las personas que participaban de las marchas sumaban más posibilidades de tener una casa”.

Una de las voces que sonó más fuerte tras la resolución judicial fue la del gobernador Alfredo Cornejo, quien no dudó en considerar que el fallo fue “vergonzoso” y “guarango”, y calificó a los miembros del tribunal mencionado como “una facción que se armó durante el kirchnerismo, ultragarantista, abolicionista, que piensan que los delincuentes tienen todos los derechos. Creo que el Gobierno está bien orientando al enfrentar esas facciones que anidan en la Justicia”.

Por su parte, la fiscal Chaves ayer dijo, en declaraciones a la prensa, que “a la Cámara no le importó un carajo lo que investigué” y, más allá de aclarar que la sentencia será recurrida ante la Suprema Corte provincial, se mostró con pocas expectativas de que haya condenas a los integrantes de la Tupac.

Las malas artes a la hora de hacer política son casi parte del ADN argentino, y quizás éste sea uno de esos casos.

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