Un sanrafaelino explica por qué los fenómenos climáticos de Centro y Norteamérica

Nunca antes se había dado un fenómeno igual: toda Centroamérica está en pánico e intenta resistir lo peor de la naturaleza. Hay alertas de tsunami en las costas de ocho países después de que México sufriera el terremoto más fuerte de sus últimos cien años. Recordemos que el sismo vivido la pasada noche del jueves, con una magnitud de 8,2 en la escala de Richter, ha dejado hasta el momento casi cien fallecidos y 800 mil afectados.
En síntesis, tres huracanes, un terremoto y ocho alertas de tsunamis se produjeron en menos de 48 horas. El huracán Irma, de categoría 5, es el más potente de la historia en formarse en mar abierto. Golpeó con mucha fuerza distintas islas del Caribe como St. Maarten y Antigua y Barbuda. También afectó a Puerto Rico, el norte de Cuba, Bahamas y Miami.
Un especialista en la materia que actualmente reside en nuestra ciudad, profesor y licenciado en Sistemas de Información Geográfica, Gabriel Negreira, dijo a Diario San Rafael: “Debemos preguntarnos ‘¿por qué ocurren los desastres?’, e inicialmente comprender que ‘los desastres no son naturales’. Seguidamente debemos aceptar que la ocurrencia de los desastres es favorecida por la acción del hombre materializada en los procesos de ocupación del territorio”.
Añadió que deben comprenderse algunos conceptos para entender estos fenómenos, por lo que sostuvo: “Hay que entender lo que es el ‘riesgo’, cuando existen personas o sus bienes amenazados por una fuente de peligro, que puede ser de origen natural, como los terremotos, huracanes; o estar asociada a un accidente industrial”.
Agregó: “También debe entenderse en la ecuación del riesgo cuando interviene la ‘vulnerabilidad’. Esta se refiere a la situación precedente de las estructuras sociales, que nos condicionan para responder de manera eficiente a los procesos impactantes. Esta no sólo se restringe a los aspectos socioeconómicos, también incluye lo político, lo cultural y lo educativo”.
En cuanto a la cantidad de víctimas y pérdidas materiales, Negreira recordó que tras la III Conferencia Mundial de las Naciones Unidas, celebrada en Japón el 18 de marzo de 2012, la comunidad internacional adoptó el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030.
“Establece que los Estados deben adoptar medidas específicas en todos los sectores, en los planos local, nacional, regional y mundial, con respecto a las siguientes cuatro esferas prioritarias: comprender el riesgo de desastres; fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para gestionar dicho riesgo; invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia y aumentar la preparación para casos de desastre a fin de dar una respuesta eficaz; y reconstruir mejor en los ámbitos de la recuperación, la rehabilitación y la reconstrucción”, comentó.
Asimismo comentó que “debemos estar preparados siempre para reducir las posibilidades de ocurrencia de desastres. Se debe disminuir la vulnerabilidad y concientizar a la población sobre las amenazas presentes, también se deben realizar tareas de mitigación y preparación para disminuir la exposición, al tiempo de incrementar la educación sobre riesgos de desastres para otorgarle a la población los saberes necesarios para alcanzar condiciones dignas de seguridad”.
“Cabe mencionar a Kofi Annan (fue secretario general de las Naciones Unidas), que decía ‘el construir una cultura de la prevención no es fácil. Si bien los costos de prevención deben pagarse en el presente, sus beneficios se hallan en el futuro distante. Además, los beneficios no son tangibles; son los desastres que no ocurrieron’”, concluyó el especialista.

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