Inauguraban una nueva sede de la Policía Motorizada en el distrito de Las Paredes. Las propiedades eran cedidas en comodato por 15 años para cubrir las necesidades de seguridad que tenía la zona.
El sector vitivinícola venía arrastrando una larga crisis, que se hacía sentir especialmente en el eslabón más débil de la cadena, es decir el mercado laboral. Informes trascendidos, el sector más castigado era el sur, donde a cantidad de trabajadores de esa industria se había reducido en forma considerable.
Luego de un robo, abandonaban la caja fuerte en el centro. Luego de llevársela de calle Chile al 200, la dejaban tirada en avenida Yrigoyen y Saavedra. Los delincuentes habían sido tomados por tres cámaras de seguridad, y los investigadores sospechaban que podía tratarse alguna persona vinculada al lugar. El dueño expresaba la indignación que sentía.