Mientras que en la Legislatura avanza un proyecto que busca que los hogares más humildes puedan calefaccionarse en forma más económica y sustentable, con los llamados pellets –a través de la transformación de los productos derivados de cualquier tipo de poda- la leña, uno de los insumos más preciados para pasar el invierno, tuvo un aumento del 50% interanual en Mendoza.
Según advirtieron comerciantes del sector hay desabastecimiento, principalmente de los troncos de algarrobo que provienen de La Rioja, por la falta de hachadores.
En esta época la demanda crece y el atado de 10 kilos se vende entre $120 a $150 en los corralones. Mientras que llega a los $190 en las estaciones de servicio y a casi $400 en los hipermercados.
Pese a que esta opción es la más cara para calentar las viviendas, frente al gas y la electricidad, lo cierto es que el 22% del total de las casas mendocinas no cuentan con gas de red y en la zona rural este porcentaje es del 63,9%, de acuerdo con el último relevamiento de la Dirección de Estadísticas y Censos de Mendoza que data del 2012.
“Hay poca leña porque falta mano de obra. Esta leña es de algarrobo, proviene de La Rioja y antes de la pandemia traíamos un equipo por semana de unos 25 mil kilos kilos. Ahora no superan los 10 mil”, comentó Héctor, propietario de un importante corralón de calle Lamadrid, en Dorrego.
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Además explicó que el precio lo fijan los productores y depende de lo que ellos necesitan para cubrir sus gastos para vivir.
Más allá de las bolsas que se pueden conseguir en cualquier kiosco, en los galpones se comercializa la leña a granel por unos $15 el kilo. La diferencia radica en el tamaño del tronco.
“Mis principales clientes son restaurantes, pero también mendocinos que tienen salamandras y chimeneas”, dijo Héctor y aclaró que las bolsas, habitualmente, las llevan para los asados: “Se calcula dos kilos de leña por kilo de asado”.
Otro de los productos requeridos son las tablitas, cuyo atado se vende a $150 y el carbón a $30 el kilo, aunque este último sólo se expende para cocinar en los parripollos, por ejemplo.
“No lo vendemos para calefaccionar porque es peligroso”, aclaró el hombre.
La salamandra como único abrigo
En esta época del año, el paisaje de las zonas periféricas a las ciudades se tiñen de hollín. Es que las salamandras y las chimeneas comienzan a encenderse antes de la madrugada.
Dependiendo de las dimensiones del hogar y el tamaño del artefacto, una familia puede gastar, al menos, 10 kilos de leña por día solo para calentar dos ambientes. Es decir, más de $4.000 mensuales.
Como consecuencia, son muchos los que recorren fincas o parajes abandonados en busca de restos de poda.
Mario, dueño de otro local ubicado en calle Maza, de Maipú, reparó en que la mejor madera para prender fuego es la que está seca. “Estos árboles murieron de viejos y se han cortado. La leña inferior es la que los troncos están verdes y se cortan por desmonte, por ejemplo”, dijo, al tiempo que señalaba la madera apilada.
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Fuente: El Sol







