La inflación de febrero que informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) fue del 13,2% y alcanzó de manera interanual el 276,2%.
Aunque el gobierno nacional apuesta a seguir a la baja luego de que la inflación se desacelerase casi siete puntos entre los dos primeros meses del 2024, que alcanzó los 20,6 en enero, hay que esperar que se confirme la tendencia durante marzo, mes en que por su estacionalidad siempre tiene una fuerte incidencia en los índices, sumado al incremento de tarifas.
Dentro de este contexto, el economista Federico Vacalebre, en diálogo con FM Vos 94.5, aseguró que el anclaje de las expectativas radica en el ajuste fiscal y la recesión como eje disciplinando a los precios por el juego de oferta y demanda. En ese sentido, advirtió que hay un reordenamiento en el sistema de precios.
“Si uno no contextualiza la inflación de febrero, sigue siendo un número alto. En diciembre tuvimos 25 puntos de inflación, como consecuencia de que el nuevo gobierno nacional corrigió el tipo de cambio. Sin dudas, que todo lo que pasó en los últimos tiempos ha sido muy vertiginoso. Hubo una distorsión en los precios muy grandes. De hecho, en el mes de octubre gran parte del país se quedó sin combustible porque una botellita de agua mineral salía más que un litro de nafta”. Eso es lo que se intenta acomodar con la unificación en el tipo de cambio», explicó al principio de la nota Federico Vacalebre.
“En octubre y noviembre del 2023 tuvimos el pico en la brecha cambiaria. En ese entonces hubo una brecha del 180 %. Ahora ese distanciamiento se achicó con la devaluación de diciembre», amplió.
«En enero el gobierno arrancó cinco puntos del PBI en términos de ajuste fiscal para alcanzar un superávit. Este último dato fue muy positivo, aunque mayormente se hizo a través de la licuación de deuda y prestaciones sociales. También, se ajustó las transferencias discrecionales a las provincias. De esta manera, se pudo comenzar a corregir los precios relativos y a ajustar el gasto. Además, no se renovó el stock en deuda en pesos», precisó.
Después, analizó el dato de la inflación de febrero. «La inflación del mes pasado alcanzó el 13,2 %. Ese número nos deja entrever que todavía hay una cierta distorsión de los precios relativos. Hay sectores de la economía que van corriendo a velocidades diferentes. Los rubros de transporte y telecomunicación registraron un doble valor con respecto al índice general», examinó.
Asimismo, se refirió a la decisión del gobierno nacional de abrir las importaciones de alimentos, en función de corregir las asimetrías de los precios de los productos. «La apertura en términos de competencia ayudará a corregir algunos valores. El rubro de alimentos es uno de los que tienen mayores incidencias en el IPC», subrayó el economista.
Por otra parte, opinó acerca de la decisión del Banco Central de bajar casi 40 puntos la tasa de interés para los depósitos en plazos fijo. «Está decisión se comunicó antes de que se dieran a conocer los datos de inflación del mes de febrero. Por eso, estimo que el gobierno contaba con un dato positivo. En ese contexto, el martes la mayor parte de los bancos se movieron en una tasa de interés que rondó entre el 70 y 75%. Por ahora, el mercado ante esa resolución permanece estable. Hay que ver qué sucede con los depósitos con relación a un proceso de dolarización natural», expresó.
«La suba del precio de los bonos y la caída del Riesgo País hicieron que el dólar casi ni se moviera. La brecha cambiaria continúa muy estable. El tipo de cambio está prácticamente unificado», señaló el especialista.
«Siete de cada diez dólares en Argentina provienen del sector agropecuario. Seguramente van a estimular a ese sector para que comience a liquidar. Aparentemente la liquidación no sería tan alta, pero servirá para recuperar dólares y reservas», argumentó.
Sobre el final de la nota, habló sobre las expectativas que se tiene en torno a la inflación de los próximos meses. «Por lógica, los precios se ajustarán según una nueva realidad. Me parece que el reordenamiento en el sistema de precios es algo positivo. Emparejar los precios relativos es lo que le brinda claridad al empresario para poder producir», concluyó.






