En el mundo académico, los récords suelen ser un terreno poco explorado, más aún en carreras tan exigentes como la abogacía. Sin embargo, Gastón Constanzo Garay, un joven de tan solo 20 años de General Alvear, ha desafiado esta tendencia al recibir su título de abogado en un tiempo récord de 26 meses, superando a Joaquín Badoza, quien ostentaba el récord anterior con 28 meses. La historia de Constanzo no solo destaca por su velocidad y dedicación, sino también por la disciplina y planificación que lo llevaron a alcanzar este logro excepcional.
“Mi nombre es Gastón Constanzo Garay, tengo 20 años, soy de la ciudad de General Alvear y el viernes 9 de agosto me recibí de abogado en un tiempo récord de 26 meses con un promedio de 8,50”, compartió con modestia el joven, quien no tardó en hacerse notar en su comunidad.
La carrera de Constanzo comenzó en la Universidad Champagnat en la ciudad de San Rafael, donde cursó su primer semestre. Sin embargo, los costos de vivir fuera de su ciudad natal lo obligaron a tomar una decisión crucial. “Me tuve que trasladar a estudiar, me tuve que volver a mi ciudad de General Alvear y retomar los estudios a distancia en la Universidad Empresarial Siglo XXI”, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Este cambio no solo significó un ajuste en su estilo de vida, sino que también demandó una adaptación a una modalidad de estudio completamente distinta.
La clave de su éxito residió en la planificación meticulosa que desarrolló desde el inicio de su carrera. “Principalmente yo me basé en una planificación, donde prioricé aquellas materias que eran correlativas y que daban periodos a aperturas de correlatividades”, detalló. En una carrera tan estructurada como la abogacía, donde ciertas materias dependen del conocimiento adquirido en otras, la organización del tiempo y la selección estratégica de las materias fueron fundamentales para su progreso acelerado.
Constanzo también aprovechó los periodos intensivos de verano para avanzar en sus estudios. “En esos periodos trataba de cursar hasta cuatro materias para adelantar lo más que pueda”, reveló. Estos esfuerzos adicionales fueron aún más notables considerando que, además de estudiar, también trabajaba desde el año pasado en el ámbito de los servicios jurídicos. “Esos periodos me venían bien para adelantar justamente porque también trabajaba”, subrayó, evidenciando una capacidad extraordinaria para equilibrar sus responsabilidades académicas y laborales.
“Sabemos que la abogacía es una cuestión de ir metiendo materias, rindiendo materias y eso es lo que te permite progresar”, reconoció Constanzo. Sin embargo, lo que realmente marcó la diferencia en su caso fue la constancia y la dedicación inquebrantable durante esos 26 meses.
Pero la vida de este joven no se detiene aquí. Con el título de abogado en mano, sus planes futuros ya están en marcha. “Ahora estoy realizando la preinscripción para una especialización en Derecho Informático en la Universidad de Buenos Aires”, comentó. Este nuevo desafío en su carrera demuestra que su pasión por el derecho y su deseo de seguir aprendiendo no han disminuido ni un ápice.
A pesar de sus logros, Constanzo mantiene los pies en la tierra. “Sigo con mis trabajos, que los hago justamente de lo que estudié desde hace un año y medio en servicios jurídicos, así que sigo aprendiendo y adquiriendo aprendizaje día a día de lo que me adquiere esta profesión”, afirmó. La humildad y el reconocimiento de que aún hay mucho por aprender son cualidades que sin duda lo seguirán impulsando hacia el éxito.







