María de los Milagros tiene diez años y vive en San Rafael. Nació con una malformación cerebral que le genera epilepsia refractaria, además de otras complicaciones que afectan su calidad de vida. Sus padres, María Isabel y Emilio, enfrentan desde hace años un doloroso camino marcado por la falta de respuesta de su obra social, OSPRERA (Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina), que según denuncian, incumple de manera sistemática con la provisión de medicamentos e insumos esenciales.
“Mi hija toma trece medicamentos diarios. Algunos son anticonvulsivos de altísimo costo y otros son cremas para prevenir escaras o aliviar dolores musculares. Pero conseguirlos a tiempo se ha vuelto un calvario”, explicó María Isabel Wilkinson a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. La gravedad de la situación llegó a tal punto que, en septiembre pasado, la niña fue internada por un incremento en las convulsiones. “Se hizo un pedido de medicación con urgencia, pero tardaron un mes en entregárnosla”, detalló con indignación.
María Isabel relata que la medicación requerida para María de los Milagros no es opcional, sino vital: “Si mi hija no toma los medicamentos, su vida corre peligro”. En particular, los anticonvulsivos que necesita alcanzan cifras imposibles para cualquier familia: “Una de las medicaciones cuesta seiscientos mil pesos por caja, y ella necesita cuatro cajas al mes. Sin el apoyo de la obra social, sería inalcanzable para nosotros”.
Los problemas no son recientes. La familia ha tenido que recurrir a la justicia en dos ocasiones para obtener lo que la obra social debía garantizar desde el principio. “En 2003 tuvimos que presentar un amparo para conseguir una reposera de baño. Nuestra hija es hipotónica, no tiene control cefálico, y bañarla sin esa reposera era un riesgo para todos”, contó. En otra ocasión, debieron recurrir al amparo para conseguir una silla de ruedas y garantizar el seguimiento médico en Buenos Aires.
A pesar de los fallos judiciales que obligan a OSPRERA a cumplir con sus responsabilidades, la familia sigue enfrentando demoras injustificadas. “Nos dicen que los medicamentos de septiembre y octubre los van a intentar conseguir, pero eso no nos sirve. Necesitamos que estén disponibles en tiempo y forma”, señaló María Isabel.
La situación se agrava por la sospecha de corrupción dentro de la obra social. “OSPRERA está bajo investigación por desviación de fondos. Hemos visto cómo sus dirigentes se mueven en vehículos de alta gama con choferes, mientras nosotros luchamos para que nuestra hija tenga lo básico”, denunció.
A pesar de todo, María Isabel insiste en que su reclamo no es contra los empleados locales de la obra social: “Ellos no tienen la culpa. Son simples trabajadores que no toman las decisiones. Pero es muy frustrante enfrentarse a una burocracia que no da respuestas”.
La solidaridad de otras familias ha sido clave para sobrellevar este difícil camino. “Gracias a Dios, otras mamás que también tienen hijos con problemas similares nos ayudan compartiendo medicamentos. Por supuesto, después tenemos que devolverlos, porque todos estamos en la misma situación”.
El caso de María de los Milagros no es único, pero sí evidencia las fallas de un sistema que debería garantizar la salud de sus afiliados. “Las obras sociales tienen un fin social. No estamos pidiendo nada extraordinario, solo lo que le corresponde a nuestra hija para tener una vida digna”, concluyó María Isabel.
El desafío para esta familia sigue siendo enorme, pero no se rinden. “Seguiremos luchando por nuestra hija. Es lo que cualquier padre haría. Pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos que quienes deben responder lo hagan de una vez por todas”, aseguró Emilio, quien también destaca el apoyo de Fm Vos 94.5 y Diario San Rafael para visibilizar su situación.







