A pesar de los esfuerzos de las marcas por ofrecer descuentos y promociones, el consumo en Argentina no logró recuperarse en 2024. La caída acumulada del 7,4% refleja un año difícil para el sector, marcado por la inflación y la incertidumbre económica. Si bien diciembre mostró un leve repunte gracias a las fiestas, este no fue suficiente para compensar las caídas registradas en los meses anteriores. La comparación interanual con 2023, un año en el que el consumo estuvo impulsado por incentivos electorales, también muestra una disminución del 3,4%.
La CAC señala que la caída en el consumo se debe, en parte, a la comparación con un año atípico como 2023, en el que hubo un sobrecalentamiento de la demanda debido a factores políticos y económicos. Sin embargo, también influyeron la alta inflación y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. A pesar de este panorama, desde la CAC se muestran optimistas respecto al futuro. La variación interanual negativa en diciembre fue menor a la de noviembre, lo que sugiere una estabilización y un posible cambio de tendencia. La recuperación del ingreso real y las políticas monetarias del Banco Central son claves de cara a los próximos meses.
«El sector no logra recuperarse del todo. El año pasado se registró una caída importante en relación al 2023. Esta contracción era esperable, sobre todo si se tiene en cuenta que durante el 2023 el consumo estuvo estimulado artificialmente por incentivos electorales, lo que sobrecalentó la demanda, mientras los hogares se protegían frente a los altos niveles de inflación. Sabíamos que el ajuste que iba a aplicar el nuevo gobierno iba a impactar directamente sobre el consumo. Los primeros seis meses del 2024 fueron muy duros. En lo que respecta a los últimos, si bien se viene evidenciando una estabilización y un posible cambio de tendencia, todavía falta para que haya una verdadera reactivación del consumo «, opinó con respecto a este tema el empresario mayorista Rubén David.
«La verdad es que confiábamos en que a partir de noviembre o diciembre iba a ver un pequeño crecimiento, pero hasta el momento eso no sucedió. Nosotros medimos cuánto aumentaron los alimentos el año pasado y nos dio un 71 % de inflación. Como este índice se situó muy por debajo de la inflación general, nos demuestra que la mayor suba de los precios se dio en los servicios. Hoy llegan las boletas de luz y gas con importes que hasta quintuplican las de hace un año. Los grandes impulsadores de la inflación del 2024 no han sido los alimentos, sino la cantidad de incrementos que sufrieron los servicios y prepagas», continuó analizando.
En ese mismo sentido, remarcó que la mayoría de los productos esenciales mantienen estables sus precios desde hace varios meses. «El ajuste en todos los productos ya está hecho. Más de eso ya no pueden bajar. Los productos como leche, aceite y azúcar se mantienen estables en cuanto a sus precios desde hace 4 meses, La inflación puede bajar, pero siempre y cuando paren un poco los aumentos de los servicios. El pago de las tarifas le lleva en gran parte del sueldo a los consumidores», consideró el empresario mayorista mendocino.
Más adelante, comentó cuáles han sido los productos que la gente ha dejado de consumir ante la pérdida del poder adquisitivo. «Las familias restringieron mucho el consumo de bebidas, chocolates, café, galletitas y golosinas. También hubo una caída importante de ventas en productos de limpieza y perfumería. Además, en poco tiempo dejamos de ser ese país receptor en donde venían un montón de chilenos a comprar. A Mendoza cruzaban cerca de 20 mil personas por fin de semana. Todos esos factores indudablemente repercuten en el andamiaje de la economía local», declaró David a nuestro medio de comunicación.
«Nosotros hemos tenido inflación en dólares y el resto de los países de la región no. Por eso, los productos en Chile salen mucho más baratos que en Argentina. Todo eso perjudica al sector. Estamos viendo cómo nos podemos volver a acomodar. Las empresas también están pasando un momento difícil, un litro de leche sale más barato que medio litro de agua», comparó ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
Por otra parte, contó cómo viene reflejándose en las góndolas la apertura de las importaciones de alimentos. «Todavía no se observa un ingreso masivo de productos extranjeros. El flujo de importación no está tan aceitado como se cree. Aun se paga a 30 días y tenemos un retraso en varias cuestiones que faltan resolver. Estamos lejos del mecanismo que tienen para importar países como Chile y Paraguay», sostuvo.
Finalmente, el empresario clamó por mayores políticas fiscales para que las mismas traigan algo de alivio al sector de consumo masivo. «La presión impositiva en Argentina es histórica. Ese no es un reclamo únicamente de ahora. Antes, esa deficiencia se solucionaba con inflación y devaluación. Por eso mismo, siempre hemos planteado que cuando la economía del país se regularizara iba a ser insostenible la situación. Con estos niveles impositivos es imposible competir. Vamos a ver qué sucede. Lo mismo ocurre cuando uno toma un préstamo, paga una cantidad enorme de impuestos. Las provincias de algún modo se tienen que financiar para poder brindarle a la gente servicios gratis. Ningún Estado es productor de nada.
No produce nada, el Estado recauda y con eso paga. Los empresarios también somos responsables, muchos han cazado en el zoológico durante mucho tiempo. Poniendo valores desorbitantes en muchos productos. Como no había competencia no existía problema alguno. Ahora es cuando se comienzan a ver todas esas ineficiencias», cerró.







