En un contexto donde los abusos de poder y de confianza continúan siendo heridas abiertas en el sector eclesiástico, la Diócesis de San Rafael decidió asumir una postura clara y firme: no mirar para otro lado.
Hace no mucho nuestro departamento vivió momentos de zozobra tras la renuncia del ex Obispo Carlos María Domínguez tras la aparición de denuncia de abusos en personas mayores de edad.
En este marco, la Diócesis de San Rafael presentó oficialmente sus normas de prevención de abusos y la conformación de una comisión interdisciplinaria que ya está en funcionamiento

La comisión quedó a cargo del padre Víctor Polo quien -a través del canal del Obispado declaró que “la Iglesia no está exenta de los desafíos que atraviesa nuestra sociedad”.
Lo que se busca a través del protocolo es crear entornos seguros para niños, adolescentes y adultos vulnerables en parroquias, escuelas y espacios de pastoral.
QUE LAS FAMILIAS PUEDAN CONFIAR
“Queremos que las familias puedan confiar cuando sus hijos participan de actividades eclesiales”, explicó el sacerdote.
Para eso se habilitó un canal oficial de contacto y denuncias (prevencionabusos.sanrafael@gmail.com) y se iniciaron instancias de formación en escuelas y parroquias.
El objetivo: dar herramientas concretas a quienes están al cuidado de otros, como catequistas, docentes y líderes comunitarios.
Además de representación religiosa, la comisión cuenta con psicólogos, abogados, trabajadores sociales y especialistas en orientación familiar, para garantizar garantiza un abordaje integral, profesional y ético.
No solo se interviene en casos de abuso, sino también en conductas o gestos ambiguos que pueden generar confusión en menores y adultos en situación de vulnerabilidad, especialmente cuando se dan relaciones asimétricas de poder que pueden dar lugar a manipulaciones o abusos de autoridad.
Sin dudas es una muestra importante de acción por parte de la diócesis local, una muestra de acción, prevención y compromiso. El objetivo es claro: la protección de los más vulnerables no admite demoras ni encubrimientos. Porque si algo debe florecer en los espacios de fe, es la confianza







