El mercado cambiario argentino experimentó un período de tensión en las últimas semanas, generando inquietud sobre su posible impacto en los precios. El economista Daniel Garro brindó un análisis detallado sobre la dinámica actual, enfatizando que los movimientos del tipo de cambio responden a decisiones privadas dentro de un esquema de bandas divergentes y que la ausencia de emisión monetaria primaria es clave para contener el «pass-through». Además, abordó la aparente contradicción entre las estadísticas de crecimiento económico y la percepción de un consumo masivo estancado.
«El tipo de cambio se mueve libremente dentro de las bandas establecidas, lo que significa que las fluctuaciones son producto de decisiones privadas y no de intervenciones gubernamentales. El esquema actual de bandas es divergente, a diferencia de los esquemas tradicionales donde piso y techo suben de manera paralela. En este modelo, mientras el techo sube un 1% mensual, el piso baja un 1%, con el objetivo final de lograr una flotación libre, completa y total de la moneda», explicó Garro en FM Vos 94.5.
«El reciente aumento en la demanda de dólares se debió a una combinación de factores. La temporada de vacaciones, que impulsa la compra de divisas para gastos en el exterior; la demanda de dólares del propio gobierno para pagar deuda y acumular reservas; y la permanente dolarización de los agentes económicos ante la proximidad de elecciones», añadió.
A pesar de esta demanda, Garro insistió en que la misma es parte de un mercado libre. «No hay que preocuparse, porque puede subir y bajar», aseguró.
Inflación
y reestructuración
de precios relativos
sin emisión monetaria
Una de las principales preocupaciones es si el incremento del tipo de cambio se traducirá en un alza generalizada de precios. Garro desmitificó el concepto del «pass-through» (traslado a precios) en el contexto actual. Argumentó que este fenómeno se producía anteriormente porque los gobiernos seguían emitiendo dinero. «Al no haber emisión monetaria primaria por parte del Banco Central, lo que se observa hoy es una reestructuración de precios relativos», expuso al respecto.
«Esto implica que, si bien el índice de precios agregado podría mostrar pequeñas subas, al analizarlo internamente se encuentran precios que suben y precios que bajan. Lo que está más dolarizado probablemente suba, pero lo que no está dolarizado debe bajar», subrayó.
«Si un precio dolarizado sube un 10% y uno no dolarizado baja un 8%, el efecto neto puede ser un ligero aumento agregado, pero con movimientos internos que demuestran la reconfiguración de la estructura de costos. Antes todos los precios, un poco más, un poco menos, subían. Pero era como producto de la emisión, no de la suba del tipo de cambio», sentenció.
Crecimiento
económico y consumo:
un cambio de paradigma
Respecto a la aparente contradicción entre las estadísticas de crecimiento económico (del orden del 5.8% o 6%) y la percepción de un consumo masivo estancado, Garro fue categórico en cuanto a su opinión. «Si la economía está creciendo significa que se está produciendo más y yo no creo que los empresarios produzcan más cosas si no hay consumo. Nadie produce para no vender. No hay una caída generalizada, sino que hay sectores que están creciendo y otros que no», argumentó.
El economista atribuyó esta dinámica a un proceso de reestructuración de precios relativos iniciado con el actual gobierno, que aún no ha terminado. En ese sentido, recordó que, en noviembre de 2023, productos y servicios tenían precios distorsionados. «Una pizza y una boleta de luz costaban similar. Hoy, el costo de servicios básicos es significativamente mayor, lo que obliga a los consumidores a reestructurar su consumo y ser mucho más selectivos. La gente ahora guarda el dinero que puede para poder irse de vacaciones o cuando lleguen las vacaciones poder salir a comer», comentó.
«El consumidor tiene que empezar a ejercer de consumidor, lo que implica una compra más racional. Mientras los centros de compras y supermercados pueden mostrar bajas tasas de crecimiento, el e-commerce registra un aumento interanual del 15% en junio, evidenciando un cambio en los hábitos de consumo», fundamentó.
«Los planes platita y Ahora 12/18 incentivaron un consumo artificial basado en la emisión monetaria y servicios públicos baratos, generando una ficción que hoy se desmorona ante la falta de emisión y el sinceramiento de precios», dictaminó.







