La reciente reducción del 20% en las retenciones a todos los productos exportables del campo ha sido recibida con entusiasmo por el sector agropecuario, que la considera una muy buena medida y una señal contundente del gobierno hacia la baja definitiva de las retenciones. Así lo expresó Marcelo Federici, vicepresidente de CONINAGRO (Confederación Intercooperativa Agropecuaria), quien anticipa un incentivo y un futuro con mayor certeza para los productores.
En diálogo con FM Vos 94.5, destacó que esta reducción representa una bocanada de oxígeno y una mejora en la rentabilidad, especialmente para actividades como la soja, que atravesaba uno de los precios más bajo de la historia. «La medida permitirá a los productores seguir sembrando hectáreas y, a su vez, traerá un incremento fuerte de la producción», aseguró Federici.
«Desde la perspectiva del gobierno, esta baja de retenciones no generará un impacto fiscal negativo. Por el contrario, al incentivar más siembra y producción agropecuaria, la evolución del negocio redundará en una mayor cantidad de dólares de exportación. En la medida que al campo le vayamos dando medidas claras hacia el futuro, la producción agropecuaria va a responder y va a traer mayor cantidad de trabajo y de ingresos para la Argentina», enfatizó.
Desestimando críticas y motorizando inversiones
Ante las declaraciones de la oposición, como las de Cristina Kirchner, que sugieren un beneficio solo para los sectores más ricos, Federici fue categórico en su respuesta. «Eso creo que no es así. El sector agropecuario es diverso, abarcando actividades como la lechería, vitivinicultura, yerba mate, maíz, sorgo, entre otras, que representan el trabajo diario y el esfuerzo de los productores», subrayó.
«Las retenciones son un impuesto recesivo que no debería existir, ya que las exportaciones a nivel mundial no suelen estar gravadas. Es un tema, creo, de discusión política, no tiene nada que ver con el trabajo que realizamos a diario los productores agropecuarios en el campo», sentenció.
«La baja de retenciones es vista como una señal clara hacia futuro que motoriza al sector e incentiva la inversión. Por ende, se proyectan muchas más toneladas de granos exportables para la Argentina», destacó el vicepresidente de la entidad.
Desafíos pendientes
A pesar del alivio que genera la medida, Federici reconoció que persisten preocupaciones de fondo y estructurales para el sector agropecuario. Identificó dos temas clave que requieren una urgente atención como país: la reforma tributaria y la reforma laboral.
En ese sentido, criticó la actual estructura impositiva. «En actividades como la vitivinicultura el 60% de la renta se lo lleva los impuestos. Por ello, hay que avanzar con una reforma estructural impositiva. En lo que concierne a la reforma laboral, países como Chile tiene el 40% menos de tributaciones patronales, lo que influye directamente en la competitividad de productos como el vino argentino en los mercados internacionales», observó.
«En la medida que más integración poseemos en la cadena de valor, mayor dificultad de competitividad tenemos en el mundo para poder exportar nuestros productos», expuso al respecto.
Finalmente, se refirió al impacto de la reducción de retenciones en los precios del mercado interno, especialmente en el sector cárnico. «Es necesario analizar cada una de las cadenas y distinguir entre cortes exportables y de consumo interno. Si bien podría haber algún acomodamiento de los precios, el mercado interno, que concentra la mayor parte del consumo en productos como la carne vacuna, la yerba o el vino, podría no convalidar aumentos significativos», declaró.
«Si vos tenés el 80% de tu consumo en el mercado interno y vos aumentás los precios y el mercado no te convalida, se te cae la salida. Es muy prematuro para determinar la influencia precisa en cada cadena», cerró.







