La Sociedad Rural de San Rafael hizo pública su preocupación por la situación que atraviesa el sector productivo, especialmente la vitivinicultura. En una carta abierta difundida esta semana, la entidad planteó la falta de rentabilidad, la caída del consumo interno y la incertidumbre que genera la posibilidad de importación de vinos desde Chile, lo que –aseguran– podría profundizar la crisis. Su presidente, Marcelo Serrano, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 los principales puntos que motivaron este pronunciamiento.
“Más allá que el sector productivo está afectado en varias de sus actividades, salvo la ciruela que está teniendo un poco de luz, lo demás está todo mal. Pero nosotros en esta carta en especial nos referimos a la viticultura, a la falta de rentabilidad, a la falta de preocupación que hay ante una viticultura que parece ser exitosa y no es así”, explicó Serrano, al referirse a las diferencias que existen entre la realidad que se observa en algunas zonas del Valle de Uco y lo que ocurre en el sur provincial.
El dirigente remarcó que las inversiones vinculadas al turismo en bodegas del Valle de Uco no son comparables con la situación de los productores locales. “Hay inversiones en el Valle de Uco de viñedos que están hechos por una empresa que hizo un hotel junto a la bodega y junto al viñedo. Entonces esa viticultura está muy diferenciada con la nuestra, donde en el sur en un 80% somos viñateros que entregamos las uvas en cooperativas”, explicó.
Otro de los puntos centrales que preocupa al sector es la fuerte caída del consumo de vino a nivel nacional. Según Serrano, esta situación está directamente vinculada a la pérdida del poder adquisitivo de la población. “El poder adquisitivo está destruido, ha hecho que se nos caiga la venta de vino a nivel país, que el consumo esté muy deprimido y que no veamos una luz allá en el fondo que esto vaya a mejorar en los próximos meses”, afirmó.
El dirigente también planteó las enormes diferencias entre lo que recibe un productor y el precio de venta al público. “Hoy, en una cooperativa que hace el mayor esfuerzo, está pagando al productor 300 pesos un litro de blanco y 460 o 470 un litro de vino tinto. Y vos, consiguiendo un vino de oferta, lo vas a conseguir en una góndola en 3.000 pesos, 4.000. Entonces hay un desfasaje, lo que le llega al productor es muy poco”, advirtió.
A esto se suma la incertidumbre que genera la apertura de las fronteras. “El gobierno nacional abre la frontera y corremos riesgo que nos traigan de Chile la cantidad de vino que se le ocurra a cualquier bodeguero. Estamos rompiendo una industria madre en la provincia de Mendoza y no nos ponemos todos de cabeza a ver cómo lo solucionamos”, manifestó.
En cuanto al rol de la COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina), Serrano fue crítico respecto al uso de los aportes que realiza el sector. “La COVIAR recibe aportes de todo el sector, recauda muchos millones de pesos que se supone que tienen que ir a mejorar la competitividad, la exportación, que la cadena vaya creciendo. Esto no se viene dando. No vemos resultados”, sostuvo.
También cuestionó la falta de funcionamiento del Banco de Vino, una herramienta destinada a regular la oferta y sostener los precios. “El Banco de Vino que creó el gobierno de la provincia este año se decidió que no funcionara. Representantes del sector primario que se encuentran en ese consejo firmaron en contra de que funcionara”, señaló.
En este sentido, pidió replantear la política vitivinícola y aplicar un ordenamiento en la implantación de viñedos. “No podemos seguir hablando de plantar viñas a tonta y a loca. Hay que tomar medidas y crear leyes que apunten a cuidar lo nuestro, como hace Francia, como hace Chile, como hace cualquiera de los países productores”, afirmó.
Serrano destacó que la crisis también tiene un componente generacional. “La edad promedio de los productores, de sesenta y pico de años, es una crisis terminal. Ese productor que le herede la viña a su hijo o nieto, su nieto la puede abandonar y nos encontramos que seguimos concentrando todas las plantaciones en tres o cuatro bodegas grandes”, advirtió.
El dirigente recordó que, en los primeros encuentros con el ministro de Producción Rodolfo Vargas Arizu, el sector mantenía expectativas de mejoras. Sin embargo, la apertura de fronteras y la falta de medidas nacionales han debilitado esa esperanza. “Lo que parecía que generaba una esperanza hoy nos genera una incertidumbre. La caída del consumo por el bajo poder adquisitivo es muy manifiesta. A nivel nacional tienen que cambiar algunas cosas para que si la esperanza estuvo, que se mantenga. Si no, no sé qué va a pasar”, concluyó Serrano.







