La marcha universitaria del miércoles en San Rafael había comenzado de manera pacífica, con gran participación de gremios, estudiantes y docentes que se movilizaron para visibilizar la situación económica del sistema. Sin embargo, lo que se presentaba como una manifestación ordenada y ejemplar se interrumpió por un enfrentamiento entre la Policía de Mendoza y algunos manifestantes, generando confusión y obligando a suspender parte de las actividades previstas. Luego de los hechos que fueron noticia a nivel provincial, en la oportunidad manifestantes enseñaron los comprobantes oficiales presentados ante autoridades policiales donde explicaban el recorrido de la marcha y figuraba los sellos y firmas que autorizaban a realizarla.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, el ingeniero Roberto Vílchez, decano de la UTN, explicó: “Por supuesto que no fue bueno. Es la tercera marcha universitaria, considerando las dos del año pasado, sobre todo la del 23 de abril, que convocó a mucha más gente y no hubo ningún inconveniente, ningún problema”. Y agregó: “Lamentablemente no pudimos terminar con las revoluciones que estaban previstas, sobre todo que se pudieran manifestar las asociaciones gremiales, los centros de estudiantes, que se han movilizado mucho para organizar la marcha”.
El decano detalló que los incidentes lo sorprendieron en pleno discurso: “Yo en ese momento estaba haciendo uso de la palabra, estaba en el pequeño escenario montado ahí en la esquina del espacio contemporáneo de arte. Sinceramente, no veía nada, a pesar de estar más alto. Lo único que veía era el tumulto de gente”. En ese contexto, creyó que alguien podía haberse descompensado por el calor y pidió asistencia médica. “En principio yo interpreté que alguien se podría haber descompensado, por eso pedí que llamaran ambulancias, que llamaran al 911 y que llamaran ambulancias, porque entendí que era eso, no lo que efectivamente estaba sucediendo”, señaló.
Con el correr de los minutos tomó dimensión de lo ocurrido: “Fue un enfrentamiento entre policías y quienes nos acompañaron en la marcha, que hasta ese momento había sido totalmente ordenada, no había habido problemas”.
Según relató, hasta ese momento la movilización había tenido incluso el acompañamiento de los automovilistas y comerciantes del microcentro. “Inclusive, aquellos automovilistas que tenían que detener su marcha por la movilización, tocaban bocina en apoyo, algunos nos atendían cuando pasábamos por los distintos comercios, o sea, hasta ahí era realmente una movilización ejemplar”, comentó.
Sobre la magnitud de los incidentes, precisó: “Sí, específicamente en una de las esquinas, en la esquina noreste, se circunscribió ahí nada más. La absoluta mayoría de los movilizados que estaban escuchando no fueron testigos nada más de los incidentes. Había algunos cientos de personas, y en los incidentes pueden haber participado 50 o 60, no sé. La absoluta mayoría fuimos lamentablemente testigos de eso”.
Consultado por las posibles causas de los enfrentamientos, el decano opinó: “En una movilización de esta naturaleza, cuando hay gente caminando por la calle, es obvio que hay una interacción directa con el tránsito y se va a detener el tránsito, o por lo menos se va a ralentizar la circulación vehicular”. Y añadió: “Un colectivo había doblado por Mitre y no había podido seguir su recorrido, eso es cierto, pero bueno, supongo que estaba previsto. No sé cómo diseñaron el operativo”.
Al analizar el trasfondo social y político de lo sucedido, Vílchez reflexionó: “Estamos viviendo en nuestra sociedad, en todo nuestro país, es como que estamos sentados arriba de un barril de pólvora. Basta que haya una pequeña acción de alguien para que se reaccione de modo que en otras épocas hubiera sido totalmente exagerado”. En esa línea, consideró fundamental el rol de quienes tienen responsabilidades de conducción: “La responsabilidad de los dirigentes es calmar, que no se produzca eso. Pero también tenemos una responsabilidad sobre la salud de las personas”.
Por último, recordó cómo actuó en medio de la tensión: “Yo me bajé de donde estaba, el discurso quedo interrumpido, y traté de desplazar a los propios para que no estuvieran involucrados con estas acciones violentas”.
El balance de la jornada quedó marcado por la preocupación de que este tipo de situaciones desvirtúe el sentido de las movilizaciones universitarias, cuyo objetivo principal es visibilizar y defender la educación pública y el financiamiento.







