Mendoza es tierra de contrastes, pero también de un tesoro natural que ha acompañado a generaciones: las plantas medicinales.
La jarilla, con su uso ancestral para aliviar problemas estomacales y articulares, el tomillo de campo y el poleo, infaltables en infusiones y mates, el diente de león, reconocido por sus propiedades diuréticas y beneficios respiratorios, o el arrayán de campo, utilizado tanto como condimento como en preparados curativos, son solo algunos ejemplos de una tradición viva que combina saberes populares con investigación científica.
Hoy, muchas de estas especies no solo se mantienen en la memoria de los hogares mendocinos, sino que también son objeto de estudio en ámbitos académicos.
La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo avanza en la domesticación de plantas como el tomillo y el arrayán, buscando potenciar su uso en la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética. Se trata de un paso clave para transformar los conocimientos tradicionales en desarrollos con impacto económico y social.
CHARLAS Y UNA FARMACIA DE CAMPO
En este marco, el Museo de Historia Natural de San Rafael abrió sus puertas durante la tarde de este viernes para la charla “Flora Medicinal Mendocina: ¿Las plantas nos curan?”, destinada al público en general.
El encuentro invita a descubrir más sobre estas especies nativas, sus propiedades y su valor como patrimonio cultural y natural de la provincia.
Hay que destacar que en el espacio del Museo hay una denominada “Farmacia de Campo” donde se pueden apreciar algunas de las hierbas medicinales, mezclas, ungüentos y pomadas que son de uso muy tradicional en la zona: por ejemplo el Llantén para callos y durezas en los pies, Jarilla para problemas gástricos o inflamatorios, o el Tomillo para aliviar la tos, resfrío o problemas gástricos.
También aparecen los usos alimenticios y beneficiosos del Chañar, Aguaribay, Tomillo, Piquillín o Algarrobo.







