Israel eliminó al ayatollah Ali Khamenei mediante un ataque de alta precisión que incluyó el uso de un misil balístico capaz de salir de la atmósfera antes de impactar sobre su objetivo.
El operativo formó parte de una acción militar conjunta con Estados Unidos que terminó con la vida del líder supremo iraní y de varios integrantes de su entorno cercano. El ataque destruyó el búnker subterráneo donde Khamenei mantenía reuniones con su círculo político y militar en Teherán.
El proyectil utilizado fue el Blue Sparrow, un misil experimental israelí diseñado para recorrer grandes distancias y evadir sistemas de defensa aérea. El sistema puede alcanzar objetivos a casi 2.000 kilómetros y se caracteriza por su capacidad para abandonar momentáneamente la atmósfera antes de descender hacia el blanco.
La operación fue denominada “Rugido del León” por Israel y “Furia Épica” por Estados Unidos. Según fuentes militares, combinó inteligencia estratégica, guerra electrónica y una compleja maniobra aérea para garantizar el éxito del ataque.
De acuerdo con la información difundida, la ofensiva incluyó el despliegue de unos 50 aviones de combate y el lanzamiento de cerca de 100 bombas sobre el complejo donde se encontraba el líder iraní.
Los servicios de inteligencia israelíes habían identificado con precisión el momento en que Khamenei se encontraba en el búnker central de Teherán. Aprovechando esa ventana de tiempo, se ejecutó el ataque que terminó con la vida del líder religioso y político.
Inteligencia israelí y vigilancia durante años
La planificación del ataque se basó en un prolongado trabajo de inteligencia sobre los movimientos del líder iraní y la estructura de seguridad que lo protegía.
Las unidades 8200 y 9900 del ejército israelí analizaron durante años la disposición interna del complejo y los patrones de funcionamiento de la custodia. Ese seguimiento permitió construir un mapa detallado del búnker y de las áreas utilizadas para reuniones estratégicas.
Durante el ataque también se desplegaron operaciones de guerra electrónica que bloquearon las comunicaciones en la zona, reduciendo la capacidad de respuesta de las fuerzas iraníes.
Según reportes citados por medios internacionales, cámaras y sensores instalados cerca del complejo transmitieron información en tiempo real hacia centros de comando en Tel Aviv. Ese flujo de datos permitió determinar el momento exacto para lanzar el misil.
El ataque provocó la muerte de Khamenei y de varios integrantes de su familia, entre ellos una hija, un nieto y otros parientes cercanos. También fallecieron más de 40 altos dirigentes iraníes.
Entre las víctimas se encontraban Mohammad Pakpour, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, y Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
El búnker atacado era considerado una de las instalaciones estratégicas más importantes del régimen iraní. La estructura subterránea ocupaba varias calles del centro de Teherán y estaba diseñada para funcionar como centro de mando en situaciones de guerra.
El complejo contaba con accesos múltiples, salas de reunión protegidas y sistemas reforzados para resistir ataques. Aun así, la infraestructura quedó gravemente dañada tras el primer bombardeo.
Según las autoridades israelíes, el ataque se justificó por el avance del programa nuclear iraní y el traslado de material sensible a instalaciones cada vez más profundas, lo que dificultaba su neutralización por medios convencionales.
La destrucción total del búnker se completó días después con un nuevo ataque aéreo. Para Israel, la operación marca un punto de inflexión en la estrategia militar frente a Irán, al demostrar que puede penetrar sus defensas y eliminar objetivos clave mediante ataques de precisión.
El Blue Sparrow forma parte de una familia de misiles desarrollados por la empresa Rafael Advanced Defense Systems. Estos sistemas fueron diseñados originalmente para simular misiles balísticos durante pruebas del sistema antimisiles Arrow de Israel.
El misil mide aproximadamente 6,5 metros y pesa cerca de 1.900 kilogramos antes de su lanzamiento. Utiliza un motor de combustible sólido que le permite alcanzar velocidades extremadamente altas antes de impactar sobre el objetivo.







