Un proyecto que une la pasión por el vino con el compromiso social logró destacarse en Mendoza. Se trata de “Perro Bueno”, una línea impulsada en San Rafael que destina parte de sus ventas a organizaciones que trabajan con perros en situación de calle y que recientemente fue declarada de interés provincial por la Legislatura.
La propuesta surgió de la mano de Gerónimo Cortez, impulsor de la línea vitivinícola “Perro Bueno”, quien contó que su camino hacia la vitivinicultura comenzó tras dejar el deporte de alto rendimiento. “Del deporte de alto rendimiento al vino. Un contraste fuerte, pero hermoso”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
El sanrafaelino explicó que su formación fue clave para encarar este nuevo rumbo. “Primero me recibí en la carrera de enología en la Universidad Nacional de Cuyo. Una carrera que para mí tenía que ver más que con el vino, con la vida también, la naturaleza, un poco de arte”, expresó, y agregó que se trata de una disciplina “muy variada y muy divertida”.
Tras recibirse, Cortez trabajó en distintas bodegas del exterior. “Estuve viajando por trabajo primero, fui a bodegas en Estados Unidos, después estuve en Australia, volví a Estados Unidos a trabajar y finalmente decidí volver a Argentina”, relató. Ya de regreso, la idea de emprender comenzó a tomar forma: “Se me despertaron un poco las ganas de tener un proyecto propio, una línea de vino propia”.
Así nació “Perro Bueno”, junto a su socio Adrián Góngora, con una impronta diferente. “La idea fue sacar una línea de vino distinta, que junte un par de pasiones propias, que es el vino y los perros”, señaló. En ese sentido, remarcó que el objetivo era ir más allá de lo comercial: “La idea era largar un vino que sea más que un vino y que pueda llegar a aportar, ayudar a la sociedad de algún modo”.

Impacto real en cada comunidad
El eje central del proyecto es la colaboración con organizaciones dedicadas al rescate y cuidado de animales. “Ayuda y aporta a ONG de perros de la calle, aportando un beneficio en porcentaje de las ventas de forma local”, explicó. La particularidad del sistema es que la ayuda se distribuye según el lugar donde se comercializa el producto. “La idea de esto es que la gente sienta esa ayuda y ese impacto de forma real y cercana”, afirmó.
En ese sentido, detalló que buscan que el aporte tenga un efecto directo en cada comunidad. “Si venden la botella en Rosario y se colabora con la ONG en Mendoza, es como que la gente lo siente un poco lejos. De esta manera el impacto es real y cercano”, sostuvo. Sobre el funcionamiento concreto, indicó que el aporte se define periódicamente. “Nosotros a fin de mes vemos cuánto hay y vemos la ayuda que podemos aportar”, explicó, y añadió que las ONG determinan el destino de esos fondos según las necesidades del momento, como gastos veterinarios o castraciones.
Reconocimiento legislativo y expansión
Actualmente, la línea cuenta con un varietal inicial. “Por ahora tenemos un solo varietal, que es el Malbec joven, 100% uvas de San Rafael, de la zona de Cuadro Benegas”, precisó. Sin embargo, el proyecto continúa en expansión: “Ya estamos con un blanco dulce ahí en la puerta. En unas dos o tres semanas estaremos haciendo un lanzamiento de nuestra segunda línea de vino”.
El impacto de la iniciativa no pasó desapercibido y fue reconocido oficialmente. “La verdad es que a la diputada Laura Balsells Miró le interesó el proyecto desde el principio”, comentó sobre el acompañamiento recibido. “Esto no solo es un aval de la diputada, sino que también es un sello que la provincia nos pone, que confía en nosotros y que avala nuestro proyecto”, destacó, y agregó: “Estamos muy agradecidos y contentos”.
Más allá de su nueva etapa, Cortez no se alejó completamente del kayak, disciplina en la que se destacó. “La verdad que me hace bien al cuerpo, me hace bien al corazón, y siempre que puedo voy y remo con mis amigos, con familia. Es algo que me va a acompañar toda la vida”, concluyó.







