El sector de las ferreterías, termómetro histórico de la construcción y el mantenimiento en Argentina, atraviesa uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas. Tras meses de caída sostenida, con un desplome de ventas que alcanzó el 25% en febrero, la preocupación ya no solo se centra en el mostrador minorista, sino en el corazón de la industria nacional. Sergio Angiulli, presidente de la Cámara de Ferreterías y Afines de la República Argentina (CAFARA), advierte sobre un escenario de cierres de fábricas emblemáticas y una pérdida de poder adquisitivo que paraliza tanto al producto nacional como al importado.
En diálogo con FM Vos 94.5, el directivo adelantó reuniones clave con CAME para elevar un reclamo urgente ante la falta de liquidez en la calle y la asfixiante presión impositiva.
Lo que comenzó como una desaceleración en el consumo se ha transformado, en el último trimestre, en una crisis estructural que afecta a toda la cadena de valor, desde el fabricante hasta el vecino que necesita una reparación básica. “La situación ha empeorado sensiblemente y hoy la calificamos como crítica. Si miramos tres o cuatro meses atrás, el retroceso de las ventas es alarmante. Ya no estamos hablando solo de una baja en el consumo minorista; se están sumando cierres de fábricas muy importantes del sector”, alertó Angiulli de entrada.
“Estamos ante una realidad donde, si no se corrige el rumbo a la brevedad, muchos puestos de trabajo se van a perder. Por eso nos reunimos con las autoridades de CAME: necesitamos que la voz de nuestro sector sea escuchada a nivel nacional porque el impacto social es inminente”, añadió.
Los factores de la parálisis
La crisis que atraviesa el sector ferretero no responde a una causa aislada, sino a una compleja combinación de factores macroeconómicos y transformaciones en la competencia global que han erosionado la rentabilidad de toda la cadena de valor. El principal escollo es la falta de liquidez que se percibe en el mercado interno.
Angiulli fue tajante al describir esta realidad: “No hay dinero en la calle directamente. Al no haber recursos, la gente no tiene para comprar ni lo nacional ni lo importado. El ahorro se ha agotado y eso frena cualquier intención de compra”, sostuvo. Esta evaporación del poder adquisitivo ha provocado que incluso las reparaciones domésticas de urgencia se posterguen, afectando el flujo de caja diario de los comercios de barrio.
Otro factor determinante es el vínculo estrecho con la construcción. El sector ferretero funciona como un satélite de la obra pública y privada; por lo tanto, la parálisis que afecta a los proyectos de infraestructura y a la edificación particular arrastra de forma directa a la demanda de materiales, herrajes y herramientas pesadas. Finalmente, la competencia desleal termina de configurar un escenario crítico. La irrupción de plataformas chinas de venta directa al consumidor plantea un desafío casi imposible de sortear. “A las ferreterías argentinas, con sus costos operativos, cargas sociales y presión impositiva, se les hace terriblemente difícil competir con precios que llegan desde el exterior sin los mismos controles ni estructuras”, observó el referente de CAFARA.

El drama del cierre de fábricas
Para Angiulli, el síntoma más doloroso de la crisis actual es el cese de actividades en plantas industriales con décadas de historia en el país, lo que representa una pérdida irreparable de capital humano y técnico. “Se están produciendo cierres en fábricas de una trayectoria larguísima en Argentina, marcas como Bahco y otras que van por el mismo camino. Es un golpe durísimo. Imagine que entre distribución, fabricación y comercio minorista, nuestro sector genera prácticamente 40.000 puestos de trabajo en todo el país”, recalcó.
“No son solo números; son familias que dependen de que una ferretería esté abierta o una fábrica produciendo. Hoy la cadena de valor —fabricantes, distribuidores e importadores— está unida en un solo grito porque la presión es insoportable”, expresó.
El peso del Estado y la búsqueda de alivio
La sostenibilidad del comercio minorista y de las pequeñas industrias ferreteras se encuentra bajo una amenaza constante debido a una estructura de costos que no da tregua. La presión impositiva se consolida hoy como el factor determinante que erosiona la rentabilidad. Desde CAFARA se insiste en la necesidad urgente de implementar medidas de alivio fiscal que permitan a los comerciantes sostener las persianas levantadas.
“No se trata de ganar más, sino de no cerrar; la carga de impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales, sumada a los costos de servicios, asfixia cualquier intento de recuperación”, opinó el directivo. A este panorama se suman los elevados costos de importación, que afectan incluso a quienes traen productos para sustituir insumos que no se fabrican en el país, enfrentando aranceles y trabas logísticas que alejan el producto del bolsillo del consumidor.
Una voz unificada para la emergencia
La estrategia de CAFARA ahora apunta a presentar un informe contundente que refleje la realidad de cada eslabón, buscando que el Gobierno tome nota de la profundidad del bache económico. “Vamos a emitir un comunicado que refleje la voz de toda la cadena de valor. Queremos mostrar la realidad de lo que está pasando sin filtros. Necesitamos algún tipo de alivio porque en estas condiciones es muy difícil seguir trabajando”, dijo al cierre de la charla.







