San Rafael amaneció intentando procesar las secuelas de una de las tormentas más agresivas de la temporada. Con granizo de gran tamaño, ráfagas de viento y un volumen de agua que desbordó cauces naturales, el fenómeno puso a prueba la capacidad de respuesta civil. Hugo Crescitelli, director de Defensa Civil de la Municipalidad, brindó un panorama detallado sobre las zonas críticas y lanzó una advertencia sobre la nueva normalidad climática: tormentas cada vez más extremas que exigen una cultura de la prevención mucho más rigurosa por parte de los ciudadanos.
Crónica de una supercelda anunciada
El fenómeno, que se desplazó desde el oeste hacia el este, descargó su mayor furia sobre los distritos periféricos a la ciudad, dejando imágenes de piedras de dimensiones inusuales. «Ayer estábamos bajo alerta naranja y la realidad confirmó los pronósticos más pesimistas. Fue una supercelda que alcanzó los 16.000 metros de altura, trayendo consigo la primera tormenta con granizo de gran tamaño, viento fuerte y muchísima cantidad de agua. La zona más afectada comprendió la Villa 25 de Mayo, Las Paredes y Cuadro Benegas; un área muy extensa donde la piedra se sintió con mucha fuerza», describió Crescitelli en diálogo con FM Vos 94.5.

«Con este evento climático nos dimos cuenta, de la manera más dura, de la importancia vital que tiene la mitigación y la lucha antigranizo, que lamentablemente cesó hace apenas una semana», añadió.
El impacto en la infraestructura y servicios
El temporal registrado en las últimas horas no solo golpeó con dureza a los sectores productivos, sino que paralizó arterias principales y dejó a oscuras a cientos de familias sanrafaelinas debido a la masiva caída del arbolado público y el colapso de algunos sistemas de drenaje.
Uno de los puntos más críticos tras la tormenta fue la interrupción de los suministros básicos debido a los daños materiales. Respecto a los cortes de energía, Hugo Crescitelli detalló que la prioridad inicial fue despejar las vías de comunicación. «Anoche lo primero que hicimos fue rehabilitar las rutas para el tráfico. Tuvimos alrededor de 15 árboles caídos, además de una cantidad enorme de ramas que arrastraron cables. Esto afectó directamente el suministro eléctrico; las cuadrillas de Edemsa trabajaron toda la noche y aún quedan zonas como Los Coroneles en Cuadro Benegas, donde se espera restablecer el servicio totalmente en el transcurso de la mañana», explicó el director de Defensa Civil.

Asimismo, la intensidad de las precipitaciones puso ciertas zonas al límite, transformando cauces secos en amenazas reales para la conectividad y la seguridad. «En el sector como el de Los Inquilinos, corrió muchísima agua. Hubo anegamientos importantes y una creciente muy marcada que dificultó seriamente las tareas de asistencia, especialmente durante las horas de mayor oscuridad», indicó el funcionario.
La combinación de calles anegadas y la falta de visibilidad obligó a mantener guardias permanentes para evitar que la situación pasara a mayores en los puntos más vulnerables del departamento.
La imprudencia en los cauces
A pesar de los cortes preventivos y las advertencias de las autoridades, Defensa Civil tuvo que intervenir en situaciones de riesgo rescatando vehículos en pasos de agua. «Estamos apostados en el cruce del Molino y Pobre Diablo para evitar que la gente cruce. El nivel del agua bajó considerablemente cerca de la una y media de la mañana, pero siempre hay gente que intenta pasar igual por el río. Tuvimos un auto que quedó atrapado y tuvo que intervenir personal de Policía y Bomberos para sacarlo», contó el titular de Defensa Civil de la Municipalidad de San Rafael.
«Es un bypass que se ha hecho y, lamentablemente, la imprudencia sigue siendo un factor de riesgo. Pedimos paciencia y respeto por las señalizaciones; el agua tiene una fuerza que no se debe subestimar», observó a continuación.
El desafío de la comunicación en tiempo real
En una era de hiperconectividad, el funcionario municipal planteó la creciente dificultad de lograr que el mensaje de alerta llegue efectivamente a una población que, en muchos casos, es sorprendida por el fenómeno en pleno horario laboral o durante sus traslados diarios.
Para Defensa Civil, la estrategia de prevención se basa en el envío de reportes constantes a través de las plataformas. «Estamos pasando reportes por redes sociales y grupos de WhatsApp cada 3 o 5 minutos. Sin embargo, sabemos cómo somos: muchos quieren ver la tormenta para creer que realmente viene», declaró el responsable del área.
A veces, la efectividad de las alertas preventivas también choca con la velocidad e intensidad de los nuevos patrones climáticos. «El consejo es uno solo: las tormentas van a ser cada vez más bravas. Va a llover más, va a caer más piedra y con más viento. Desde temprano sabíamos de la alerta naranja; la información estaba disponible, pero el fenómeno fue sumamente veloz y agresivo», contó.
Para el organismo, el desafío actual no es solo emitir el dato técnico, sino lograr que el ciudadano comprenda que, ante una supercelda, los tiempos de respuesta se acortan drásticamente y la prevención individual es la única defensa real.
Asistencia social y relevamiento productivo
Mientras se normaliza el tránsito y la energía, el foco se desplaza ahora hacia la evaluación de los daños en viviendas y fincas. «Personal de Desarrollo Social estuvo trabajando desde anoche en Cuadro Benegas y continuará hoy. Le pedimos a cualquier vecino que haya sufrido daños importantes que se arrime a la delegación municipal correspondiente para que podamos estar en contacto y asistir. En cuanto a las zonas cultivadas, la gente de Contingencias Climáticas estará realizando el relevamiento técnico en el transcurso del día», anunció Hugo Crescitelli.
«Esta tormenta continuó hacia el este, llegando hasta San Luis, lo que habla de su magnitud. La naturaleza no espera a la política ni a los presupuestos; simplemente sucede, y nosotros debemos estar cada vez mejor preparados», declaró hacia el cierre de la conversación.







