En tiempos donde muchos espacios culturales dependen del esfuerzo colectivo para subsistir, en Villa Atuel hay una historia que conmueve y merece ser contada.
Se trata de la tarea incansable que llevan adelante dos docentes jubiladas de más de 80 años, quienes sostienen día a día la Biblioteca Popular Práxedes Garde de Arizu, un punto clave para la vida cultural y educativa de la comunidad.
Alicia Susana Martínez, conocida afectuosamente como “Pocha”, y Elida Mirtha Delsoglio son el reflejo de una vocación que no se apaga con los años. Ambas dedican su tiempo, experiencia y compromiso a mantener abiertas las puertas de este espacio, garantizando el acceso a la lectura, el aprendizaje y la contención social para vecinos y vecinas de la zona.

Lejos de limitarse a tareas administrativas, su labor incluye la promoción activa de la lectura, el acompañamiento a quienes se acercan a la biblioteca y la generación de un ámbito de encuentro comunitario. En contextos donde los recursos suelen ser escasos, su presencia resulta fundamental para sostener una institución que cumple un rol clave en la democratización del conocimiento.
EDUCAR, ACOMPAÑR Y CONSTRUIR COMUNIDAD
Con una extensa trayectoria en la docencia mendocina, ambas han formado generaciones de estudiantes. Ese legado hoy continúa desde otro lugar, pero con la misma esencia: educar, acompañar y construir comunidad.
En el caso de Alicia Martínez, su vínculo con la biblioteca es aún más profundo: fue parte de su fundación y participa activamente en múltiples organizaciones sociales, cooperadoras y espacios culturales. Su vida ha estado marcada por el compromiso institucional y el servicio.

Por su parte, Elida Mirtha Delsoglio, oriunda de Córdoba, eligió Mendoza para desarrollar su vida personal y profesional. Hoy encuentra en la biblioteca su “segunda casa”, un lugar desde donde sigue aportando a la comunidad con la misma vocación que la acompañó durante toda su carrera.
La historia de estas dos mujeres no solo habla de esfuerzo y dedicación, sino también del valor que tienen las bibliotecas populares en localidades alejadas de los grandes centros urbanos. Espacios que no solo acercan libros, sino que fortalecen la identidad cultural y el sentido de pertenencia.
En ese marco, la Honorable Cámara de Diputados de Mendoza impulsa un reconocimiento a su destacada labor comunitaria, social, cultural y educativa, poniendo en valor un ejemplo concreto de compromiso que trasciende generaciones y que en Villa Atuel tiene nombre propio.







