En un contexto socioeconómico complejo, las instituciones educativas del departamento continúan consolidando lazos que trascienden las aulas urbanas y conectan con la realidad de los distritos rurales. Bajo el nombre «Manos que Emprenden y Abrigan», un grupo de catorce alumnas del último año de la escuela «Ebyma» Mercedes Álvarez de Segura viajó hasta la localidad de Las Malvinas para compartir una jornada de integración pedagógica y emprendedurismo con los estudiantes de la escuela Jacinto Botana. El profesor Carlos Chavanne, impulsor y referente de esta iniciativa solidaria, detalló el alcance de un proyecto que busca fusionar los saberes técnicos de la confección con el desarrollo de valores humanos esenciales en las comunidades más vulnerables.
La jornada pedagógica, que se concretó a mediados de mayo, demandó el traslado de las estudiantes de sexto año de la Tecnicatura Textil hacia una reality social y productiva que contrasta fuertemente con la dinámica diaria de la ciudad. «Este pasado 18 de mayo del 2026, catorce alumnas de sexto año de la tercera división de la Tecnicatura Textil de la escuela Ebyma realizamos un viaje educativo para visitar a la Escuela Jacinto Botana, en Las Malvinas, a unos 40 kilómetros del centro de San Rafael. El objetivo principal era llevar a cabo un proyecto educativo solidario y emprendedor que denominamos ‘Manos que Emprenden y Abrigan’. Nos propusimos compartir una jornada formativa, solidaria y recreativa con los chicos de séptimo grado de esa institución», explicó Carlos Chavanne en FM Vos 94.5.
«La comunidad educativa de la escuela Botana se encuentra en una situación de marcada vulnerabilidad social y económica, integrada por familias que trabajan duramente en los hornos de ladrillo, en las fincas de la zona o en las cosechas temporales de ajo, papa y cebolla. Muchas de estas familias provienen del norte argentino y también de países limítrofes como Bolivia, lo que le da una riqueza cultural muy particular al territorio», amplió la información.
El saber técnico al servicio del espíritu emprendedor
La propuesta no se limitó a una visita protocolar o de asistencia material, sino que estuvo estructurada sobre una intencionalidad pedagógica clara: transferir herramientas de autonomía económica a través de la costura. «Buscamos fortalecer tanto en las alumnas de la escuela Ebyma como en los alumnos de la escuela Botana valores fundamentales como la solidaridad, el compromiso social, la empatía y la responsabilidad comunitaria. Queríamos integrar los saberes técnicos adquiridos en la tecnicatura textil con experiencias reales de intervención socioeducativa. Durante la jornada, las alumnas de sexto desarrollaron actividades orientadas al aprendizaje práctico y al fortalecimiento del espíritu emprendedor», destacó el docente.
«Les enseñaron a los chicos de séptimo grado a confeccionar sus propios llaveros de tela mediante técnicas básicas de costura y producción textil, además de diversos adornos para el hogar. La idea de fondo es bajar esos aprendizajes de las aulas a una intervención real en territorio, para que los chicos aprendan a cortar, tejer y coser. De esa forma, en un futuro cercano, ellos mismos pueden llegar a tener su propio microemprendimiento», añadió.

Redes de colaboración comunitaria e institucional
La viabilidad del proyecto técnico y logístico requirió del esfuerzo coordinado entre el personal directivo y el cuerpo de celadores de ambas instituciones. Los profesores se encargaron de adecuar los contenidos curriculares y coordinar las autorizaciones formales para que las alumnas de sexto año pudieran volcar sus saberes en un entorno real.
Una vez en territorio, el rol de los celadores de la Escuela Jacinto Botana fue determinante para transformar el viaje de estudios en una verdadera jornada de convivencia comunitaria. El personal no docente del establecimiento rural brindó una cálida hospitalidad a los visitantes, garantizando que el espacio físico estuviera en óptimas condiciones y encargándose por completo del bienestar de las comitivas. «Quiero agradecer de corazón a los celadores Ivana, Sandra, Benjamín, Rubén y David, que nos recibieron con un rico té, facturas y hasta sándwiches de milanesa para el almuerzo», destacó con gratitud el profesor Carlos Chavanne, remarcando que el espíritu solidario de la jornada comenzó en la propia cocina de la escuela anfitriona.
Finalmente, el eslabón que terminó de destrabar el desafío operativo fue la gestión logística, una variable crítica cuando se trata de conectar puntos distantes del departamento. La movilidad de las catorce estudiantes textiles fue resuelta de manera efectiva a través de la Municipalidad de San Rafael, mediante las gestiones directas de Diego Morales y Ángel Brancato. Los funcionarios facilitaron la combi institucional para realizar el trayecto de 40 kilómetros hasta el distrito de Las Malvinas, garantizando el traslado de ida y vuelta de las alumnas y consolidando el compromiso del municipio con las iniciativas de fuerte impacto social y educativo.
El valor de visibilizar otras realidades en tiempos de crisis
Para el docente y referente comunitario, el núcleo del proyecto reside en la capacidad de romper el aislamiento urbano y sensibilizar a los futuros profesionales sobre las distintas realidades que conviven dentro del mismo territorio sanrafaelino. «A veces nos pasa que nos centramos únicamente en un lugar determinado, como el centro de San Rafael, y no vemos que a pocos kilómetros existen otras realidades. Yo vivo en Las Malvinas con mi esposa, María José Filguera, que es la maestra de séptimo grado con mayor antigüedad en la Escuela Botana, con 20 años de docencia allí. Sabemos perfectamente que la situación económica que estamos atravesando en el país es muy complicada, y estas actividades nos enriquecen profundamente porque nos hacen ver realidades familiares y sociales difíciles que de otro modo pasarían desapercibidas», expresó el profesor.
«A las chicas de la Ebyma esta experiencia las hizo ser más solidarias y aprender a compartir. Como bien señala el Papa Francisco respecto a la ‘cultura del encuentro’, los argentinos tenemos que intentar vencer las barreras que nos separan, unirnos, trabajar en equipo y solidarizarnos unos con otros para poder salir adelante. Estas vivencias compartidas le hacen un bien enorme a los chicos», consideró al cierre del reportaje.







