La incertidumbre que atraviesan los trabajadores de Villa Atuel S.A. continúa generando repercusiones en el distrito. En las últimas horas, la Reina Distrital de Villa Atuel, Candela Orozco, expresó públicamente su solidaridad con las familias afectadas y manifestó su preocupación por el futuro de una de las empresas más emblemáticas de la comunidad.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, la representante vendimial señaló que la histórica ex Bodega Arizu, hoy bajo la firma Villa Atuel S.A., fue durante décadas una fuente de empleo y progreso para cientos de familias villatuelinas.
«Es difícil no preocuparse por la situación que hoy atraviesan decenas de trabajadores en nuestro distrito», expresó Orozco, quien vinculó la problemática actual con un proceso más amplio de dificultades que afectan a la producción y la industria.

La reina sostuvo además que la situación de la empresa «es parte de una realidad más amplia, un proceso largo de desindustrialización que golpea a distritos como el nuestro, forjados sobre el trabajo en nuestras bodegas, fincas y fábricas».
En su mensaje también manifestó su acompañamiento a los empleados y sus familias. «Deseo y espero que sus derechos no sean vulnerados y que ninguna familia villatuelina se quede sin la seguridad de un trabajo digno», remarcó.
Las declaraciones generaron numerosas reacciones entre vecinos del distrito, varios de los cuales recordaron momentos críticos vividos por la empresa años atrás.
SE SUMARON LOS VECINOS
Una de ellas fue Isabel, quien relató que en una crisis anterior familiares de los trabajadores se movilizaron para reclamar la intervención de las autoridades. Según recordó, un numeroso grupo de vecinos llegó incluso a cortar la ruta para hacerse escuchar y entregar un petitorio al entonces gobernador provincial.
«Todos nos unimos y salimos a pedir a las autoridades que hicieran algo para que no se cerrara la empresa. Vinieron medios televisivos, entregamos un petitorio y después llegaron respuestas positivas para los empleados», recordó.
En la misma línea se expresó el vecino Fabián Francisco Norrito Dal Dosso, quien evocó las gestiones realizadas durante la década del noventa para intentar garantizar la continuidad de la firma.
«Tenemos que preocuparnos como villatuelinos y ocuparnos más que nada, comprometiendo a quienes podamos para que esto no termine en galpones llenos de ratas», escribió, al recordar las acciones impulsadas en aquel momento para visibilizar la problemática.
Los mensajes reflejan la profunda identificación que existe entre la comunidad de Villa Atuel y una empresa que durante generaciones formó parte de la vida económica y social del distrito.
Mientras persiste la incertidumbre sobre el futuro de los puestos laborales, las expresiones de apoyo continúan multiplicándose y ponen de manifiesto la preocupación de una comunidad que ve en la situación de la bodega mucho más que una cuestión empresarial: una parte de su propia historia.







