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Aumentaron los suicidios entre adolescentes: el rol de las redes y la falta de escucha

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Cada vez más especialistas advierten sobre una combinación preocupante entre hiperconectividad, soledad y dificultades para gestionar la frustración en adolescentes. En ese contexto, un informe internacional encendió las alarmas: los suicidios en jóvenes de entre 10 y 24 años aumentaron un 38% en América durante las últimas dos décadas.

El dato surge de un estudio publicado por The Lancet Regional Health-Americas y basado en estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El informe advirtió que América es actualmente la única región del mundo donde la mortalidad por suicidio juvenil continúa creciendo de manera sostenida.

Cómo es la situación en Mendoza

En Mendoza, las cifras vinculadas a suicidios e intentos de suicidio en adolescentes y jóvenes mantienen en alerta a especialistas y organismos de salud mental. Aunque la evolución local se mostró más estable que la tendencia regional reflejada en el informe internacional, la preocupación sigue puesta en la cantidad de casos y en la edad cada vez más temprana de quienes atraviesan estas crisis.

Solo durante el primer trimestre de 2026, la provincia registró 57 muertes por suicidio, en medio de una problemática que golpea cada vez más a menores y jóvenes adultos. La cifra es similar a los datos del mismo periodo, pero en 2024 (54) y 2025 (60).

Las estadísticas oficiales muestran además que Mendoza contabiliza en promedio cerca de 850 intentos de suicidio al año y que gran parte de los casos involucran a personas menores de 22 años. Incluso, los registros ya alcanzan a niños de apenas 10 y 11 años. Existe, además, una alta reincidencia: muchas personas que atraviesan una crisis vuelven a intentarlo.

Para entender qué hay detrás de este fenómeno, El Sol dialogó con especialistas mendocinos, quienes apuntaron al impacto de las redes sociales, la hiperconectividad, la baja tolerancia a la frustración y la falta de espacios reales de escucha.

La inmediatez digital y la frustración

Daniela García, secretaria general del Colegio de Psicólogos de Mendoza (MP 3487), explicó que la lógica de la instantaneidad atraviesa cada vez más la vida cotidiana de adolescentes y jóvenes.

“Hoy se cree que todo se resuelve con un clic, rápido. Eso reduce la tolerancia a la espera y a la frustración”, además mencionó que “los procesos humanos, laborales, académicos y afectivos no responden a esa lógica instantánea, y ahí aparece el conflicto”.

Para la especialista, esta dinámica genera mayores dificultades para procesar emociones complejas, sostener vínculos y atravesar situaciones dolorosas.

Redes, dopamina y adolescentes hiperconectados

Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es el impacto biológico y emocional del uso constante de pantallas y redes sociales.

El médico psiquiatra Daniel H. Santiago (MP 7319) explicó cómo actúan algunos neurotransmisores frente a los estímulos digitales permanentes.

“La dopamina se libera ante estímulos que son de nuestro agrado, generando una recompensa instantánea y un hábito. Así se genera un loop: consumo, dopamina, sensación positiva y reiteración del consumo”, detalló.

Sin embargo, advirtió que mientras ese mecanismo se sostiene, otros procesos emocionales comienzan a deteriorarse.

“El problema es que, mientras esto sucede, otro neurotransmisor comienza su caída: la serotonina. Su descenso marca el comienzo de las zonas oscuras del humor, las ideas de rumiación, el descontrol del sueño y la dificultad para controlar impulsos y tolerar frustraciones”, explicó.

Para Santiago, este contexto vuelve a los adolescentes especialmente vulnerables frente al ciberacoso, el hostigamiento y la necesidad de validación constante en redes sociales.

“A mayor conectividad virtual, muchas veces aparece una mayor sensación de soledad y menor contención familiar. Es un caldo de cultivo”, afirmó.

El mito de las señales claras

En muchos casos, el sufrimiento adolescente no aparece de manera evidente. Por eso, los especialistas advierten que esperar señales extremas puede ser un error.

“Es común que en la adolescencia haya aislamiento, escasa comunicación o cambios de humor. Pero cuando estas conductas se profundizan, o sobresalen la desesperanza y la falta de objetivos a futuro, es crucial intervenir”, explicó Santiago.

El psiquiatra también remarcó que, en situaciones impulsivas, las señales pueden no ser visibles hasta momentos previos a una crisis.“Ante crisis impulsivas, las señales suelen no ser observables hasta el instante del acto”, señaló.

García agregó que existen otras conductas de alerta a las que familias y docentes deben prestar atención, como las autolesiones y los trastornos de la conducta alimentaria.

Escuchar antes que corregir

Respecto a cómo actuar en escuelas y comunidades, García destacó la importancia de abandonar miradas adultocéntricas y construir espacios reales de escucha.

“Desde el adultocentrismo pensamos que sabemos qué necesita el otro. Lo fundamental es generar espacios de escucha activa, donde los chicos hablen entre pares con la coordinación de un profesional, y que el adulto no atropelle ni minimice ese sentimiento”, sostuvo.

En Mendoza, la principal herramienta pública para afrontar esta demanda son los Centros Preventivos y Asistenciales en Salud Mental Infantojuvenil, integrados por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y psicopedagogos.

Si bien los especialistas reconocieron que la demanda supera ampliamente la cantidad de profesionales disponibles, coincidieron en que estos espacios son fundamentales para detectar riesgos de manera temprana y acompañar a adolescentes y familias.

Los especialistas remarcaron que el desafío no pasa solo por ampliar la atención en salud mental, sino también por reconstruir espacios de escucha en hogares, escuelas y comunidades.

Guía de recursos públicos de salud mental en Mendoza

  • Línea 148 (Opción 0): espacio de escucha y orientación en salud mental atendido por profesionales que realizan contención, asesoramiento y derivación.
  • CIPAU: centro público especializado en urgencias y emergencias de salud mental para adolescentes y jóvenes.
  • Centros Preventivos y Asistenciales en Salud Mental Infantojuvenil: dispositivos públicos con atención interdisciplinaria y seguimiento ambulatorio.
  • MODO SI: espacio de salud integral destinado a adolescencias y juventudes, con abordaje de salud mental desde una perspectiva de derechos.
  • Centro de Día El Faro: dispositivo terapéutico de contención y rehabilitación para jóvenes y adolescentes.
  • CPAA y Red de Consumos Problemáticos: espacios especializados en prevención y tratamiento de adicciones.

Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/aumentaron-los-suicidios-entre-adolescentes-el-rol-de-las-redes-y-la-falta-de-escucha/

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