La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa un escenario de alta tensión signado por la profundización de los recortes presupuestarios del gobierno de Milei, la pérdida de cuadros técnicos especializados y la parálisis de proyectos estratégicos de desarrollo tecnológico nacional. En el marco de un plan de lucha federal impulsado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el gremio denunció una política deliberada de desmantelamiento institucional orientada a relegar la soberanía científica del país en favor de acuerdos con corporaciones energéticas extranjeras. Si bien tras semanas de protesta se anunció la reincorporación de 8 sobre un total de 62 trabajadores cesanteados en diversas sedes de la Argentina, desde el sector advierten que la desvinculación de ingenieros, técnicos y operadores altamente calificados compromete el mantenimiento de infraestructura crítica, invalida líneas de investigación avanzada y pone en riesgo las inversiones millonarias realizadas en el reactor CAREM. Daniel Sánchez, coordinador de la Mesa Nacional de ATE CNEA, analizó el impacto operativo de las desvinculaciones, cuestionó el sesgo de la política energética del Gobierno Nacional y la situación de las regionales de la comisión.
Despidos en áreas estratégicas y el freno al reactor CAREM
Las cesantías no respondieron a un ajuste administrativo general, sino que afectaron a personal técnico indispensable para el funcionamiento de laboratorios de precisión y la preservación de equipamiento atómico. «En la Comisión Nacional de Energía Atómica somos alrededor de 3.000 trabajadores distribuidos con un criterio fuertemente federal en todo el país. Los 62 despidos registrados no respondieron a un criterio administrativo, sino que estuvieron orientados a golpear de forma dirigida a áreas de investigación y desarrollo centrales, como el reactor R-10, la obra del reactor CAREM en Lima y sedes estratégicas como Bariloche, Capital y las regionales«, comentó Daniel Sánchez a FM Vos 94.5.

«Tras casi un mes de lucha logramos la reincorporación de 8 compañeros, lo que demuestra que la organización sindical da resultados favorables, pero el daño operativo persiste. Una de las trabajadoras despedidas operaba un microscopio de barrido electrónico, una máquina de alta precisión que requiere años de formación técnica y que hoy está paralizada. En la obra del CAREM se despidió a los técnicos e ingenieros encargados de preservar y mantener los equipos e insumos de alto valor en dólares para que no se deterioren. Sin ese personal, corremos el riesgo directo de perder la capacidad técnica de rearmar el proyecto en el futuro», manifestó.

Éxodo profesional, pérdida de capacidades y alineamiento internacional
La brecha salarial y la reducción del presupuesto operativo provocaron la migración de cerca de 300 profesionales formados por el Estado hacia empresas privadas internacionales que buscan operar en la plaza local. «Esto no es un simple plan de ajuste presupuestario, sino un proceso de vaciamiento para poner las capacidades del Estado al servicio de intereses extranjeros, particularmente de Estados Unidos. Se ha aplicado un ajuste salarial tan severo que casi 300 profesionales altamente capacitados por la CNEA debieron irse. El gobierno acaba de anunciar la intención de construir un reactor en Atucha utilizando una firma estadounidense que desarrollaría su primer proyecto en el país, dejando de lado la inversión de más de 600 millones de dólares que el pueblo argentino destinó al proyecto nacional CAREM«, aseveró Sánchez.
«Para operar instalaciones de alta precisión, como la mina de uranio de San Rafael en Mendoza, se requieren profesionales formados, bien pagos y con capacidades técnicas sólidas. No se puede manejar el mineral de uranio ni la actividad atómica con desidia o personal descapitalizado porque se derivan problemas graves. Nosotros sostenemos que la producción minera debe realizarse con total responsabilidad y que el recurso uranífero tiene que servir para abastecer nuestras propias centrales nucleares y encender la luz en los hogares argentinos, no para ser cedido como insumo a requerimiento de potencias externas«, enfatizó.

Criterios de reincorporación y la defensa de la soberanía científica
Desde la representación gremial sostienen que la selección de perfiles para la continuidad de tareas en el organismo refleja una prioridad orientada a la comunicación en redes en detrimento de la producción científica aplicada. «Las pocas reincorporaciones que decidió autorizar el gobierno en la CNEA exponen con claridad cuáles son sus prioridades. Mientras que los laboratorios de desarrollo y las áreas de ingeniería continúan desmanteladas, se ha priorizado reincorporar personal en áreas de comunicación social y manejo de redes digitales para sostener campañas institucionales. Es una contradicción evidente frente a las necesidades reales del sistema científico», opinó el entrevistado.
«Estas no son discusiones abstractas ni chicanas políticas de coyuntura; son debates profundos sobre el modelo de desarrollo del país. La energía atómica y la investigación soberana requieren planificación a largo plazo, inversión pública y respeto por los trabajadores que resguardan el patrimonio tecnológico nacional. Vamos a continuar con las medidas de fuerza en todas las sedes del país hasta lograr que no quede un solo profesional o técnico injustamente despedido fuera de su puesto de trabajo«, confirmó al cierre de la comunicación.



