Los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah han puesto al Líbano en una situación crítica, con más de 90.000 personas obligadas a abandonar sus hogares en las últimas semanas, según datos de la ONU. Sin embargo, fuentes oficiales libanesas advierten que esta cifra podría aumentar rápidamente hasta 400.000 desplazados. “Es el ataque más mortífero en los últimos 18 años que ha recibido el Líbano de parte de Israel”, señaló a Diario San Rafael y Fm Vos 94.5 Luis Medaura, descendiente de libaneses y conocedor de la situación en Medio Oriente.
Medaura describió un escenario de “caos total”, con miles de libaneses huyendo del sur del país hacia el norte en busca de refugio seguro. “Ya se habla hasta de 500.000 habitantes del sur del Líbano que están desplazándose hacia el norte”, dijo, subrayando la magnitud del desastre humanitario generado por Israel. Las principales rutas de escape, como la autovía de Sidón, están congestionadas por las familias que buscan escapar de los bombardeos del gobierno de Netanyahu. “El Líbano no tiene un escudo de acero como el que tiene Israel, ni nada por el estilo”, comentó, destacando la vulnerabilidad del país frente a los ataques.
El conflicto actual es una continuación de la tensa relación entre Israel y Hezbollah, la milicia chiita que opera principalmente en el sur del Líbano. “Hezbollah encabeza muchas veces las ofensivas y los ataques hacia el territorio de Israel”, explicó Medaura, aunque reconoció que “hay una muy mala información” en los medios internacionales sobre el impacto real en el Líbano. Según él, “prácticamente no se ha hecho referencia” a los civiles libaneses afectados por los ataques, como los 68 muertos, incluidos 40 niños, y los 1.800 heridos en uno de los recientes bombardeos en Beirut. “Es una verdad, pero es una verdad a media”, enfatizó, criticando la cobertura desigual de los medios pro sionistas.
“Esto geopolíticamente es preocupante para el mundo entero”, advirtió Medaura, quien destacó que países como Irak, Jordania y Egipto han pedido un cese al fuego para evitar una mayor escalada del conflicto. A su juicio, el conflicto va más allá de los enfrentamientos entre estos dos grupos; es parte de una compleja red de intereses que incluye a Irán y otras potencias regionales. “El tema central es Irán-Israel”, subrayó, argumentando que el Líbano, en este contexto, es un peón en un juego de fuerzas mucho mayor.
La situación humanitaria es crítica. Medaura detalló cómo los ataques están devastando las infraestructuras civiles: “Israel arremete contra la zona donde la inteligencia le detecta que está operando el grupo armado, arremete directamente contra esa zona y genera una devastación total con bombardeo para eliminar todo, civiles inclusive”.
Además, expresó su preocupación por la falta de respuesta internacional efectiva. “La ONU, Inglaterra, España y Francia han presionado para un alto al fuego, pero la escalada continúa”, lamentó. Hizo hincapié en que “la falta de peso de las organizaciones internacionales en este tipo de conflictos” está agravando la crisis. Según él, las Naciones Unidas deberían al menos garantizar corredores humanitarios para permitir el desplazamiento seguro de los civiles, algo que hasta ahora no se ha logrado.
En sus palabras también criticó la intransigencia de ambas partes del conflicto, describiéndola como un círculo vicioso que perpetúa la violencia. “Ninguno de los dos sectores son proclives a acuerdos de paz, ni a cese del fuego, ni a nada”, afirmó, lamentando que las ofensivas militares continúan sin tregua. “Es inconcebible la falta de acción de las organizaciones que deberían manejar todo esto”, añadió, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que intervenga antes de que la situación se deteriore aún más.
El Líbano, un país de poco más de 10.000 kilómetros cuadrados, se enfrenta a una crisis humanitaria de una escala difícil de gestionar. “Imagínese 500.000 personas desplazándose en un territorio que es más chico que cualquier departamento de la provincia de Mendoza”, comparó Medaura, enfatizando la magnitud del caos. Para él, esta situación demuestra que, en los conflictos modernos, los civiles siempre pagan el precio más alto. “Es realmente una masacre”, concluyó, visiblemente afectado por la tragedia que vive su país de origen.



