El prolongado cierre invernal del Paso Internacional Cristo Redentor, que registró una interrupción histórica de 34 días continuos por inclemencias climáticas, reabrió en ambos lados de la cordillera la urgencia de concretar infraestructura transandina de baja altura. Ante las severas pérdidas económicas en el comercio exterior y la parálisis del transporte internacional de cargas, la construcción del Paso Las Leñas, que uniría El Sosneado y la región de O’Higgins, vuelve a posicionarse como la alternativa logística más sólida para el Cono Sur. El proyecto contempla un túnel trasandino de aproximadamente 11 kilómetros a 2000 metros de altura, con menos pendientes y curvas, que garantizaría una conectividad operativa los 365 días del año de forma ininterrumpida.
En una entrevista en exclusiva con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), Pablo Silva Amaya, gobernador regional de O’Higgins, Chile, analizó el estado de paralización de las gestiones bilaterales, denunció la falta de voluntad política de las administraciones centrales, alertó sobre los intereses contrapuestos que frenan el proyecto y propuso un modelo de concesión internacional para su financiamiento sin costo para el erario público.

Pérdidas millonarias por el colapso de los pasos y el valor operativo de Las Leñas
El extenso corte de la principal arteria terrestre entre Argentina y Chile evidenció la vulnerabilidad del comercio bilateral. En este contexto, el gobernador chileno remarcó que las interrupciones no se limitan al norte mendocino, sino que afectan a la red de pasos cordilleranos, impactando directamente en la fluidez de las exportaciones sudamericanas hacia el Océano Pacífico. «Aunque fueran un par de horas, la interrupción de un paso ya empieza a significar pérdidas. Pero en esta oportunidad vimos cómo otros pasos relativamente más cercanos también estuvieron colapsados o cerrados. Estuvimos muy incomunicados entre los dos países hermanos, con todo lo que eso significa para las exportaciones y para el comercio internacional que pasa de Chile a Argentina o de Argentina a Chile”, indicó durante la nota.
Fue allí cuando resaltó la importancia del proyecto en el que se trabajó durante tantos años. «El Paso Las Leñas sería un paso abierto los 365 días del año, en modalidad 24/7. Por lo tanto, no pararía nunca su funcionamiento y daría una fluidez continua, como corresponde a la integración de ambos países. A eso hay que agregar que en la Región de O’Higgins estamos avanzados en la Ruta de la Fruta, un trazado que llega directamente al Puerto de San Antonio, desde donde muchas de las exportaciones argentinas y del resto de Sudamérica se pueden embarcar hacia los mercados internacionales”, explicó Pablo Silva Amaya.
Por otro lado, se manifestó sobre otro de los pasos fronterizos. «Pehuenche queda mucho más al Sur, lo que representa un costo financiero bastante importante para el transporte por las vueltas adicionales que hay que dar, sin mencionar que tampoco está habilitado en las condiciones en las que debería estar”, aseveró el funcionario.

Años de inacción estatal y la necesidad de una concesión internacional
Además, Silva Amaya repasó el historial institucional de la iniciativa, recordando que el proyecto fue clasificado como prioritario en la agenda bilateral durante las gestiones de Michelle Bachelet y Cristina Fernández de Kirchner. No obstante, cuestionó la paralización experimentada en los años posteriores por falta de prioridad en las agendas de los ejecutivos centrales de Santiago y Buenos Aires. «A mí me tocó ser intendente y ser Seremi (Representante de un ministerio del gobierno central en cada una de las regiones de Chile) de Obras Públicas tiempo atrás. Organizamos múltiples actividades que derivaron en ir avanzando e incluso financiamos estudios, pero el proyecto se ha quedado en el camino. Yo diría que ha existido una falta de voluntad de los dos gobiernos centrales por no avanzar en este proyecto”, cuestionó.
«En 2018 se llegó a un acuerdo entre ambos gobiernos, donde la presidenta Bachelet y la presidenta Fernández de Kirchner lo dejaron establecido como el segundo paso prioritario. Entiendo que los dos países han atravesado problemas económicos y que es una gran inversión, lo que dificulta que los gobiernos tomen la decisión política de seguir avanzando. Sin embargo, en el gobierno del presidente Piñera no se avanzó nada en este proceso, ni del lado chileno ni del lado argentino, lo que claramente produce grandes pérdidas cuando ocurren cortes de 34 días”, aclaró el gobernador de la Región de O’Higgins.
«Es fundamental que ambos presidentes se pongan de acuerdo o den instrucciones a sus respectivos ministros para que se trabaje en el proyecto. Hemos hablado con Cancillería y tratado de reactivar la Entidad Binacional Las Leñas (EBILEÑAS) para que el gobierno tome las riendas y adopte una decisión. Nuestro presidente asumió hace un par de meses, yo pretendo poder hablar con él sobre la importancia de que se trabaje en este proyecto. Si no están los recursos por parte de los dos Estados, es un proyecto perfectamente factible de concesionar a nivel internacional para que empresas privadas puedan invertir y recuperar la inversión a través del peaje de los usuarios, sin generar una carga adicional de impuestos a la comunidad. Hay empresas internacionales que lo pueden construir y recuperar la inversión en el tiempo. Si no se trabaja en esto, los problemas van a seguir igual”, opinó.
Centralismo y los intereses contrapuestos que frenan la conectividad
Asimismo, el gobernador de la Región de O’Higgins admitió la presencia de factores políticos y empresariales centralistas que han relegado el avance del Paso de baja altura Las Leñas en beneficio de un único paso internacional habilitado en el norte de Mendoza, limitando el desarrollo de las regiones del Sur mendocino y del centro chileno. «Este proyecto se ha retrasado fundamentalmente por los distintos intereses existentes desde hace tiempo. Antes de que se lograra el acuerdo presidencial para considerarlo segunda prioridad, no estábamos en la mira porque había proyectos alternativos como trenes u otras iniciativas en las cuales influyeron fuertemente los intereses no solamente políticos, sino también empresariales”, admitió en la charla.
«Esperamos que ahora se encuentre con la voluntad para poder seguir avanzando. Claramente, el egoísmo que se señala muchas veces por parte de algunas autoridades o sectores perjudica no solamente a las dos regiones —O’Higgins y el Sur mendocino—, sino a todo el transporte internacional que podría circular por este paso. Hay que empezar nuevamente a sensibilizar a las autoridades”, destacó Pablo Silva Amaya.
«A pesar de las diferencias de signo político, buscaré las vías de conversación con el Presidente para generar conciencia de lo conveniente que es para el país la construcción de este paso internacional. Permitiría tener una conexión estratégica en el centro del país con Argentina, abierta los 365 días del año. Tenemos que trabajar en conjunto entre ambos lados de la cordillera para seguir empujando este proyecto”, concluyó el gobernador.



