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La carrera docente en la Argentina: la estabilidad laboral llega recién a los 15 años de servicio y la cumbre salarial se demora hasta los 50

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Un exhaustivo relevamiento del Observatorio de Argentinos por la Educación reveló las severas dificultades estructurales, normativas y económicas que atraviesan los maestros en todo el país. La investigación muestra que el camino hacia la estabilidad profesional es lento y complejo: la mayoría de los docentes no logra titularizar sus cargos hasta superada la barrera de los 40 años de edad, mientras que las oportunidades de crecimiento salarial y los puestos de conducción se concentran en etapas muy avanzadas de la vida laboral. En diálogo con FM Vos (94.5), Lucía Vallejo, economista y analista de datos de la institución, desglosó las cifras del informe, explicó la vigencia del marco normativo nacional de 1958, advirtió sobre la falta de alternativas de desarrollo horizontal que permitan a los educadores crecer sin abandonar las aulas y analizó la marcada feminización del sector en un contexto de cambio demográfico.

Catorce jurisdicciones, una matriz histórica y el tardío acceso a la titularización

El estudio analiza la trayectoria profesional docente en la Argentina -desde el ingreso al sistema hasta la jubilación- cruzando las reglamentaciones vigentes en las 24 jurisdicciones subnacionales con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y los cuestionarios complementarios para docentes y directivos de las pruebas Aprender. A pesar de las heterogeneidades provinciales en las reglas de concurso, acumulación de puntaje y ascenso, todas las normativas mantienen como base común el Estatuto del Personal Docente de 1958. Los datos confirman que la inestabilidad y la suplencia dominan los primeros 15 años del ejercicio laboral, tal como se confirmó en la nota. “En este último informe queríamos entender la trayectoria profesional de un docente en la Argentina: desde el momento en que esa persona ingresa al sistema, hasta que logra cierta estabilidad, puede acceder a cargos de conducción y finalmente jubilarse. Utilizamos como insumo la normativa que regula la carrera docente en las 24 jurisdicciones del país y la contrastamos con datos de la Encuesta Permanente de Hogares y los cuestionarios complementarios de docentes y directivos de Aprender 2025, particularmente para caracterizar la situación del nivel primario. Lo que intentamos hacer es cruzar qué dicen las normativas sobre cómo debería desarrollarse la carrera y qué muestran los datos sobre cómo se desarrolla en la realidad”, comenzó indicando la entrevistada.

Posteriormente, se dispuso a brindar los resultados de este estudio. “Lo que encontramos es que la estabilidad laboral llega relativamente tarde en la carrera. Para conceptualizar los números, vemos que, entre los docentes menores de 25 años, el 52% trabaja como suplente. Si vamos a los docentes de entre 30 y 39 años, solo el 40% ya alcanzó la titularidad; y recién entre los 40 y 49 años la mayoría, el 61%, es titular. Es decir que 4 de cada 10 docentes de esa edad todavía no alcanzaron la titularidad. Estamos hablando de casi 15 años entre el primer inicio en el aula y la consolidación de la titularidad, mientras que el acceso a los cargos de conducción se concentra incluso más adelante, alrededor de los 50 años”, explicó Lucía Vallejo.

“Vale la pena aclarar que no existe una única carrera docente en la Argentina porque tenemos 24 jurisdicciones y por lo tanto 24 regulaciones diferentes, pero todas comparten una matriz en común que es el Estatuto Nacional del Personal Docente del año 1958. Comparten esa base, pero tienen diferencias importantes entre provincias, algunas en las condiciones de ingreso, otras en cómo se acumula el puntaje o en las reglas para acceder a cargos y ascender. Tratamos de ver en promedio cómo se comporta esta carrera a nivel nacional”, manifestó.

Lucía Vallejo, economista y analista de datos de la institución, desglosó las cifras del informe

La trampa del ascenso vertical: crecer sin abandonar la enseñanza en el aula

Otro de los hallazgos centrales de la investigación apunta a la estructura rígida de promoción profesional. Actualmente, la carrera docente premia casi de forma exclusiva la antigüedad y la acumulación de antecedentes formales, ofreciendo el ascenso jerárquico (vía cargos directivos o de supervisión) como única vía para mejorar los ingresos. Esta dinámica obliga a los educadores con más experiencia y vocación a alejarse de la enseñanza directa frente a los alumnos si aspiran a un progreso económico. “Hay un punto muy importante que descubrimos en este informe. La carrera todavía sigue estando muy asociada a la antigüedad, a la acumulación de antecedentes y a las capacitaciones, y las posibilidades de desarrollo profesional son fundamentalmente verticales. Para que el docente pueda progresar, el camino tradicional es dejar el aula y pasar a cargos directivos o de supervisión. No tenemos alternativas de carrera horizontal actualmente que permitan que un docente con experiencia pueda asumir más responsabilidades, recibir un mayor reconocimiento y desarrollarse profesionalmente, pero sin tener que dejar el aula, es decir, sin tener que dejar de enseñar”, sostuvo la analista de datos del Observatorio de Argentinos por la Educación.

“Hay muchos docentes en el sistema y pocos llegan a los cargos directivos o de supervisión, pero tampoco está el planteo de decir que un docente simplemente quiere estar frente al aula y no por eso su carrera tiene que terminar ahí. Podría recibir un mayor reconocimiento y desarrollarse para ser el mejor de los maestros sin dejar de enseñar, que al fin y al cabo es lo más importante para el aprendizaje de los alumnos”, aclaró.

El crecimiento salarial se concentra en etapas relativamente avanzadas de la trayectoria por esto mismo: el mayor incremento respecto al salario de inicio se alcanza entre los 45 y 54 años. Eso no quiere decir que los docentes tengan los salarios más altos que otros trabajadores, sino que su salario crece proporcionalmente más respecto a su propio punto de partida inicial”, manifestó.

Cuestiones de género, baja aspiración juvenil y el impacto de la natalidad

El relevamiento aborda también el perfil socio-demográfico del cuerpo docente argentino. Con una matrícula fuertemente feminizada que roza el 90% de presencia de mujeres en el nivel primario, el sector enfrenta al mismo tiempo dos fenómenos convergentes: una menor aspiración de los jóvenes que egresan del secundario por volcarse a la docencia y un reordenamiento de las aulas provocado por el descenso en las tasas de natalidad a nivel nacional. “Si bien no tenemos el número exacto de docentes que se inscriben a la carrera año a año, hay dos cosas que sí sabemos con certeza. Una es que, por la caída de la natalidad, cada vez tenemos más docentes por alumno dentro del sistema educativo”, indicó Lucía Vallejo.

“Por otro lado, en uno de nuestros informes anteriores donde analizamos las expectativas de los alumnos que están en las últimas instancias de la escuela secundaria, se observa que el porcentaje de estudiantes que aspira a ser docente es relativamente bajo y sucede principalmente en las mujeres. Esto se conecta directamente con los datos de este informe, que muestran que la docencia es una profesión fuertemente feminizada en la Argentina, donde casi el 90% son mujeres”, finalizó la economista.

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