La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza dispuso la incorporación de 27 nuevas escuelas primarias públicas al régimen de jornada completa, alcanzando un total de 230 instituciones con escolaridad extendida en todo el territorio provincial. La medida busca afianzar las trayectorias escolares de los estudiantes de primero a séptimo grado mediante dos horas y media adicionales de clases diarias, enfocar el trabajo pedagógico en la alfabetización y la matemática, garantizar el servicio de almuerzo y reorganizar la infraestructura de los establecimientos. En diálogo con FM Vos (94.5), Raquel Gilardi, directora de Educación Primaria del gobierno escolar, detalló los criterios de selección edilicia, la cobertura alimentaria integral, los sistemas de monitoreo de asistencia y el impacto pedagógico que se evaluará en las próximas pruebas provinciales.
Cobertura territorial, reorganización edilicia y criterios de inclusión
La ampliación del régimen extendido elevó la presencia de esta modalidad a casi un tercio del universo de escuelas primarias mendocinas que no cuentan con formatos diferenciados, registrando una destacada incorporación de instituciones en el departamento de San Rafael y el sur provincial. «Veníamos con 203 escuelas incorporadas al régimen de jornada completa mediante un convenio con Nación y este año, a partir de mayo, sumamos 27 nuevas instituciones a esta gran oportunidad que tienen los estudiantes de contar con una jornada más amplia para fortalecer sus aprendizajes. Con esta incorporación, la provincia alcanza un total de 230 establecimientos bajo esta modalidad, abarcando desde primero hasta séptimo grado», comentó Raquel Gilardi al inicio de la nota.
«Dentro de estas 27 nuevas incorporaciones, la mayor cantidad de escuelas que se sumaron fue en la zona sur. Tenemos tanto escuelas urbanas como rurales, ya que no aplicamos únicamente un criterio de ruralidad. Muchas veces lo que limita la incorporación es la infraestructura edilicia, porque muchas instituciones funcionan en doble turno. Tuvimos que analizar cada escuela en particular para que pudieran reorganizar sus aulas y concentrar todas las secciones en un solo turno, de 8 a 15 horas, lo que resultó crucial para definir la escolaridad extendida», explicó.
«El criterio social y educativo lo tenemos en cuenta para todos los programas, pero la extensión de la jornada no se limitó de forma exclusiva a ese indicador. Se fueron estudiando todas las escuelas que tenían la posibilidad espacial de extender su horario. Obviamente que en aquellas instituciones que presentaban un índice de criticidad intervenimos con infraestructura para poder adaptar el edificio y colocar allí la jornada completa», indicó.
«Sobre un total de 725 escuelas primarias en Mendoza, tenemos ya casi un 30% incorporado a este sistema. Hay que tener en cuenta que dentro del total provincial existen instituciones con modalidades diferenciadas que ya poseen esquemas similares o específicos, como las escuelas de frontera o las escuelas albergue, donde no aplica esta jornada extendida», aclaró.

Ampliación pedagógica y contención alimentaria integral
La extensión del horario escolar de 4 horas y media a 7 horas diarias permite incorporar contenidos específicos en el turno extendido, a la vez que asegura una nutrición adecuada para la totalidad de la matrícula de las escuelas adheridas. «La jornada habitual de la escuela primaria es de 4 horas y media. Estas 2 horas y media adicionales permiten contar con una jornada de 7 horas en total. Tener a un chico dentro de la institución, con una grilla armada de áreas pedagógicas, enriquece totalmente su trayectoria. En esa extensión de jornada trabajamos de forma puntual en producción escrita, comprensión lectora y fortalecemos el aprendizaje de la matemática desde otro enfoque», destacó Gilardi.
«En el turno extendido los docentes procuran implementar estrategias diversificadas. Observamos resultados muy importantes y desempeños innovadores en la utilización de las tecnologías. Además, esta jornada extendida permite que todos los estudiantes estén en la escuela y almuercen allí, ya que de primero a séptimo grado la totalidad de los alumnos recibe el almuerzo. Esto otorga solvencia y solidez al estudiante al garantizar una cobertura alimentaria que es un complemento de gran relevancia», declaró.
Monitoreo de trayectorias, asistencia y evaluaciones comparativas
La DGE realiza un seguimiento sistemático de los indicadores académicos en las 230 escuelas con jornada extendida para comparar su evolución frente a los establecimientos de jornada simple, incluyendo programas de control de ausentismo y pruebas de alfabetización inicial. «Monitoreamos de forma permanente a las escuelas desde la Dirección General de Escuelas y explícitamente desde el nivel primario. Contamos con distintos programas para observar los resultados: tenemos el programa de líderes de asistencia para monitorear el ausentismo en estas 230 instituciones y el programa de alfabetización, a los que el año que viene se sumará un programa específico de matemática», anticipó la directora de Educación Primaria de la DGE.
«Extraemos datos concretos de las evaluaciones que realizamos a la totalidad del sistema, haciendo foco en estas 230 escuelas para hacer una comparativa con años anteriores. El hecho de que el chico esté dentro de la escuela con su misma docente y que la maestra pueda trabajar focalizadamente en las capacidades que al estudiante le cuesta aprender nos está dando muy buenos resultados», afirmó.
«Implementaremos una evaluación específica entre el 14 y el 25 de septiembre a todos los primeros grados de la provincia. Esto nos dará un dato separado y distintivo para comparar el impacto en la alfabetización inicial entre los alumnos que cursan 4 horas y media y aquellos que asisten a las escuelas de jornada extendida», adelantó al cierre de la conversación.


