La Escuela Primaria 1-076 “Pedro Molina”, ubicada en el paraje Rincón del Atuel de Rama Caída, quedó entre las 12 instituciones seleccionadas de toda Mendoza en el certamen provincial “Soñar en Grande – Viaje de Estudios 2026”.
La propuesta, impulsada conjuntamente por la Dirección General de Escuelas y la Fundación Grupo América, busca visibilizar proyectos escolares con impacto comunitario desarrollados mediante la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).

El objetivo es promover entre los estudiantes la solidaridad, el trabajo colaborativo, la ciudadanía activa y la igualdad de oportunidades a través de iniciativas que puedan generar un aporte concreto en sus comunidades.
SAN RAFAEL, ENTRE LAS 12 SELECCIONADAS
En esta instancia eligieron a 12 escuelas: tres de Ciudad de Mendoza y una de La Paz, Potrerillos, General Alvear, Rivadavia, Tunuyán, Luján de Cuyo, Uspallata, Junín y San Rafael.
Ahora llegará una nueva selección, de la que surgirán cuatro proyectos que accederán a la final provincial.

Esas experiencias serán presentadas en televisión y la definición combinará dos instancias: el 60% del puntaje corresponderá a la evaluación de un jurado y el 40% restante a la elección del público.
El concurso concluirá durante la última semana de noviembre y entregará dos viajes de estudios. El proyecto que obtenga el primer lugar viajará a Mar del Plata, mientras que el segundo tendrá como premio un viaje a un destino turístico dentro de Mendoza.
“DE LA FINCA A LA MESA”
La escuela sanrafaelina llegó hasta esta instancia con “De la Finca a la Mesa”, un proyecto que parte de una realidad cotidiana de una comunidad estrechamente vinculada con la producción agrícola: aprovechar la fruta antes de que termine perdiéndose.
“Si no aprovechamos la fruta, se seca”, explican los propios estudiantes al presentar la iniciativa.
A partir de esa problemática comenzaron a trabajar en un proceso de deshidratación de frutas y construyeron deshidratadores caseros utilizando materiales reciclables, entre ellos cartón, tela y papel aluminio.

Pero el proyecto no terminó allí. Con la fruta obtenida después del proceso de deshidratación, los alumnos avanzaron en la elaboración de barritas energéticas y saludables, buscando aprovechar al máximo los alimentos y reducir los desperdicios.
“La fruta que antes se desperdiciaba se transformó en nuestro producto final: barritas saludables y llenas de valor para la comunidad”, destacaron los chicos.


