Una quema para eliminar malezas puede parecer inofensiva. Una chispa, un cambio en la dirección del viento y apenas unos minutos pueden ser suficientes para transformar esa práctica en un incendio capaz de arrasar campos, fincas, animales y llegar hasta una vivienda.
San Rafael lo vivió con crudeza durante los últimos días. El pasado fin de semana, el viento favoreció la propagación de numerosos focos y hasta daños en viviendas en diferentes puntos del departamento.
Detrás de las estadísticas hay personas. Bomberos Voluntarios, brigadistas del Plan Provincial de Manejo del Fuego, integrantes de Defensa Civil y Bomberos de la Policía son quienes terminan enfrentándose a las llamas cuando el fuego se descontrola.

Son horas bajo temperaturas extremas, entre humo, tierra y vegetación encendida. Son móviles que deben estar disponibles, equipos que necesitan mantenimiento y hombres y mujeres que dejan sus casas y sus familias para responder a una emergencia.
Y muchas veces todo comenzó con algo que podía evitarse: alguien decidió prender fuego para limpiar un terreno o eliminar malezas.
La combinación con viento y vegetación seca puede volver incontrolable una quema en cuestión de minutos.
NAHUEL Y UNA IMAGEN QUE DICE MUCHO
En medio de este escenario, los Bomberos Voluntarios de Villa Atuel compartieron la historia de uno de sus integrantes: Nahuel Durán.
Durante una extensa jornada, Nahuel hizo prácticamente de todo. Fue mecánico para que los vehículos pudieran seguir funcionando, fue chofer y, cuando hubo que enfrentar el fuego, fue bombero.

Fueron horas de trabajo, muchas veces sin poder comer y prácticamente sin descanso. El desgaste fue tal que terminó dejando literalmente hasta la suela de sus zapatos en el servicio.
Puede parecer apenas un par de zapatos destruidos. Pero la imagen representa mucho más.
Representa el cansancio después de horas frente al fuego. Representa a quienes reparan un móvil para que pueda volver a salir. Representa a los voluntarios que abandonan lo que están haciendo cuando suena una alarma. Y representa también a todos los brigadistas y servidores públicos que, mientras otros buscan ponerse a salvo, van directamente hacia las llamas.

“Gracias Nahuel por tu entrega, sacrificio y compromiso. Porque detrás de cada móvil en condiciones, de cada servicio y de cada respuesta, hay horas de trabajo silencioso que también hacen grande a nuestro cuartel”, expresaron desde Bomberos Voluntarios de Villa Atuel.
Su historia deja también una reflexión necesaria después de días en los que San Rafael volvió a sufrir las consecuencias del fuego.
Antes de encender un pastizal para desmalezar hay que pensar en lo que puede haber del otro lado. Una finca. Una casa. Una familia. Y también un bombero o un brigadista que tendrá que arriesgarse para apagar lo que nunca debería haberse encendido.


