Jueves 1 de Octubre, 2026
Jueves 1 de Octubre, 2026
San Rafael, Argentina
12°C Cubierto
Sensación: 9°C | Máx: 20°C | Mín: 8°C

El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad | Albert Einstein

Jueves 1 de Octubre, 2026
San Rafael, Argentina
12°C Cubierto
Sensación: 9°C | Máx: 20°C | Mín: 8°C

Salud fiscal y endeudamiento: el Consejo Empresario Mendocino analizó la reducción de la deuda, el orden fiscal y los desafíos de competitividad

Sumate a nuestros grupos de difusión:

Compartí esta nota

Un reciente informe elaborado por el Consejo Empresario Mendocino (CEM) puso de relieve la evolución de las cuentas públicas de la provincia de Mendoza, destacando una significativa reducción del volumen de endeudamiento en la última década como producto de una disciplina fiscal sostenida. En diálogo con FM Vos (94.5), el docente, economista y asesor de la entidad, Gustavo Rivarola, analizó los factores estructurales detrás de esta merma, el peso de la deuda en relación al Producto Bruto Geográfico (PBG), el impacto del ahorro corriente en la inversión pública y los desafíos futuros orientados a mejorar la competitividad y la presión tributaria en la provincia.

Proceso de desendeudamiento y disciplina fiscal sostenida

Al principio del reportaje, Rivarola explicó que la baja del endeudamiento provincial no responde a una medida aislada, sino a un proceso plurianual de orden fiscal consolidado desde 2015 en adelante, interrumpido temporalmente entre 2015 y 2017 por la necesidad de afrontar desequilibrios operativos heredados. «Una de las conclusiones más importantes del informe es que el nivel de endeudamiento de la provincia hoy es sensiblemente menor al de hace algunos años, y eso a nuestro criterio es parte de un proceso de orden fiscal sostenido en el tiempo, particularmente desde 2015 en adelante», destacó.

«Entre 2015 y 2017 el nivel de deuda aumentó como consecuencia de la necesidad de ordenar las cuentas y afrontar déficits operativos y corrientes. Sin embargo, a partir de 2016 y 2017, la provincia comenzó a mostrar superávits corrientes positivos, lo que modificó por completo la dinámica: cuando los ingresos superan a los gastos, la deuda deja de ser una necesidad de financiamiento para convertirse en una decisión estrictamente orientada a definir en qué se va a invertir», expresó.

«La causa raíz del incremento de deuda en períodos anteriores y de su reducción reciente radica en una disciplina fiscal que permitió al Estado provincial mostrar resultados corrientes positivos entre 2018 y 2024, prescindiendo de nuevos endeudamientos para gastos operativos», amplió.

En diálogo con FM Vos (94.5), el docente, economista y asesor de la entidad, Gustavo Rivarola, analizó los factores estructurales

El peso de la deuda frente al tamaño de la economía y la sostenibilidad de los pagos

Para medir con precisión la evolución del pasivo provincial, el especialista indicó que los análisis del CEM contemplan variables reales, denominación en moneda dura y la proporción del total frente a la economía local, descartando riesgos de impago y destacando la consistencia de los vencimientos. «Hace una década la deuda representaba cerca del 8 por ciento del producto de Mendoza; llegó a tocar los 15 puntos porcentuales alrededor de 2017 y hoy nos encontramos en un nivel de 5 puntos de deuda sobre el PBG, lo cual constituye un claro indicador de salud fiscal respaldado por la disciplina mantenida a lo largo de los años», opinó.

«No vemos un riesgo de repago en la deuda de Mendoza; una parte importante, cerca del 40 por ciento, está nominada en dólares y cuenta con un flujo de servicios perfectamente calzado con recursos provinciales en moneda extranjera, mientras que los compromisos en pesos se encuentran dentro de márgenes totalmente manejables», analizó.

«En cuanto a las variaciones observadas de corto plazo, como el incremento de 400.000 millones de pesos entre marzo y las cifras actuales, responden a oscilaciones transitorias de la deuda flotante o consolidada. Por eso en nuestros informes evaluamos la tendencia a largo plazo midiendo la deuda en términos reales, en dólares y en proporción a la economía», comentó.

Margen de ahorro corriente, inversión pública y desafíos tributarios hacia adelante

Finalmente, Rivarola advirtió sobre la reducción en los márgenes de ahorro corriente registrada en el último año y planteó que el gran desafío de la gestión económica provincial radica en articular la sostenibilidad fiscal con una reducción de la presión impositiva que potencie la competitividad. «El ahorro corriente, que entre 2021 y 2024 rondaba el 14 por ciento de los recursos, se redujo al 6 por ciento positivo en el último año. Como la provincia realizó inversiones por cerca de 10 u 11 puntos, el resultado operativo fue negativo y debió financiarse con ahorros acumulados de ejercicios anteriores, los cuales lógicamente van mermando», señaló.

«Endeudarse no es ni bueno ni malo en sí mismo; si se usa para pagar gastos corrientes o corrientes de consumo es nocivo, pero si se canaliza hacia inversiones socialmente rentables que mejoren la competitividad, se justifica plenamente siempre que se cuente con un buen historial de comportamiento fiscal», enfatizó.

«Mendoza está ordenada, pero el nivel de gasto y la presión tributaria continúan por encima de años anteriores. El gran desafío hacia adelante es seguir trabajando en pos de un Estado más eficiente, con menor gasto público, para bajar la carga tributaria sin descuidar el ahorro corriente ni los servicios esenciales, acompañando así la producción y el empleo», remarcó.

Análisis técnico: variaciones de corto plazo, deuda flotante y metodologías de medición

Para profundizar en la radiografía financiera presentada por el Consejo Empresario Mendocino, es fundamental examinar los aspectos metodológicos detrás de las cifras. En ese sentido, el especialista subrayó la importancia de distinguir entre las oscilaciones nominales de corto plazo y los indicadores estructurales a largo plazo, diferenciando con precisión la deuda instrumentada de los compromisos corrientes. «En el corto plazo se pueden registrar oscilaciones transitorias —como el salto nominal de 400.000 millones de pesos entre los registros de marzo y las cifras actuales— debido a las fluctuaciones propias de la deuda flotante y consolidada, pero la tendencia estructural siempre debe evaluarse con una mirada de largo plazo», explicó.

«A la deuda pública no se la puede analizar únicamente en términos nominales; por eso en nuestros informes la medimos de tres formas rigurosas: en términos reales restando el efecto de la inflación, en moneda dura expresada en dólares —unos 870 millones contemplando la deuda flotante y 775 millones la consolidada—, y como proporción directa del tamaño de la economía provincial», detalló.

«Es fundamental distinguir conceptualmente la deuda instrumentada en bonos y créditos, que posee plazos firmes y compromisos rígidos, de la deuda flotante, que funciona de manera similar a una factura con proveedores y se gestiona con una estrategia flexible de corto plazo según la liquidez disponible», completó.

Otras noticias que pueden interesarte

Seguinos