Fuente: La 100
En el marco del Día Mundial del Anestesiólogo, Alejandro Placenti, médico anestesiólogo del Hospital de Clínicas “José de San Martín” y subsecretario científico y tecnológico de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, explica qué sucede en el cerebro durante este proceso, cómo saben los médicos si la anestesia alcanzó el nivel necesario y cuánto tarda el organismo en recuperarse.
Qué hacen los anestésicos en el cerebro
Cuando una persona recibe anestesia general, los medicamentos llegan al cerebro a través de la sangre y comienzan a modificar la actividad de las neuronas, las células encargadas de transmitir información. Uno de los anestésicos más utilizados es el propofol, que potencia la acción del GABA, un neurotransmisor que disminuye la excitabilidad de determinados circuitos cerebrales.
Estos cambios afectan progresivamente las redes cerebrales que nos permiten estar despiertos y conscientes. Para explicarlo, el experto propone imaginar el cerebro como una enorme red de comunicación, en la que distintas regiones deben trabajar de manera coordinada para mantener la conciencia.
Durante la anestesia general, los medicamentos alteran ese intercambio. “Las redes que nos permiten estar conscientes dejan de comunicarse de la manera normal o habitual”, señaló. Este proceso también puede observarse mediante un electroencefalograma, un estudio que registra la actividad eléctrica del cerebro.
Según explicó el especialista, las investigaciones del neurocientífico y anestesiólogo estadounidense Emery Brown y otros investigadores demostraron que, durante la anestesia con propofol, aparecen oscilaciones eléctricas organizadas que modifican la comunicación entre el tálamo y la corteza cerebral, dos estructuras fundamentales para procesar información.
Además, se producen oscilaciones lentas que restringen los momentos en los que las neuronas pueden transmitir señales. De esta manera, aunque las células cerebrales continúan activas, se altera profundamente la comunicación necesaria para mantener la conciencia.
Por qué se deja de percibir lo que ocurre alrededor
La conciencia no depende de una única región del cerebro, sino del funcionamiento coordinado de múltiples redes neuronales. Para reconocer lo que vemos, escuchamos o sentimos, el cerebro necesita recibir información, procesarla e integrarla.
Durante la anestesia general, los medicamentos alteran estos mecanismos. Esto significa que algunos estímulos pueden seguir llegando a determinadas regiones cerebrales, pero la información no se procesa de la misma manera ni necesariamente se transforma en una experiencia consciente.
“El cerebro no deja de recibir información”, explicó. Lo que cambia es “la capacidad de sus redes neuronales para integrarla y convertirla en una experiencia consciente”.
Para entenderlo mejor, se puede pensar en lo que ocurre cuando se escucha una voz, el sonido llega a los oídos y se transforma en señales nerviosas que viajan hacia el cerebro. Durante la anestesia, algunas de esas señales pueden alcanzar las primeras áreas encargadas de procesarlas, aunque eso no significa que la persona llegue a percibirlas de forma consciente.
“Que el cerebro registre una señal no significa necesariamente que la persona la escuche de manera consciente”, aclaró el especialista. Incluso puede existir una respuesta cerebral ante un estímulo sin que se forme un recuerdo consciente de lo ocurrido.
Placenti también hizo hincapié en una diferencia entre perder la conciencia y dejar de sentir dolor son dos objetivos distintos durante una anestesia general. Aunque ambos forman parte del procedimiento, requieren mecanismos diferentes.
Por eso, los anestesiólogos combinan distintos medicamentos para alcanzar varios objetivos. Según explicó Placenti, buscan que el paciente permanezca inconsciente, no experimente dolor durante la intervención, no forme recuerdos conscientes de lo sucedido y presente las condiciones necesarias para que la cirugía pueda realizarse.
Otro de los mitos que el especialista buscó desmentir es que la anestesia general equivale a dormir profundamente. Durante el sueño natural, el cerebro atraviesa distintas etapas y conserva mecanismos que permiten despertar frente a determinados estímulos. En cambio, la anestesia produce un estado farmacológico de inconsciencia reversible que modifica profundamente la actividad cerebral.
Cómo controlan la anestesia y la recuperación del paciente
Durante una cirugía, el anestesiólogo evalúa de manera permanente cómo responde el organismo. Para hacerlo, controla parámetros fundamentales como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la respiración y la oxigenación. También monitoriza la cantidad de anestésico administrado y, cuando utiliza anestésicos inhalatorios, puede medir su concentración al final de la espiración.
A estos controles se suma el electroencefalograma, que permite observar la actividad eléctrica cerebral mediante pequeños sensores colocados sobre la frente. Estos dispositivos registran patrones asociados con diferentes estados anestésicos.
Sin embargo, Placenti aclaró que no existe un indicador único que permita determinar con absoluta certeza si una persona está inconsciente. Los patrones cerebrales varían según el medicamento utilizado, la dosis y las características de cada paciente, incluida su edad.
“Combinamos la información de los monitores con la evaluación médica permanente”, sostuvo. Además, las condiciones pueden cambiar durante una intervención, por ejemplo, ante un estímulo doloroso. Por eso, el anestesiólogo debe evaluar la respuesta del paciente y ajustar la anestesia según sus necesidades.
Una vez que termina la cirugía, se reduce o suspende la administración de los anestésicos y su concentración en el cerebro comienza a disminuir. A medida que sus efectos se revierten, las redes neuronales recuperan progresivamente su capacidad de comunicarse.
“Con los anestésicos modernos, muchos pacientes recuperan la conciencia en pocos minutos después de finalizar su administración”, aclaró. De todos modos, el tiempo puede variar según los medicamentos utilizados, la duración de la cirugía, la edad y las condiciones clínicas de cada persona.
Además, recuperar la conciencia no significa que todas las funciones cerebrales hayan vuelto inmediatamente a la normalidad. Aunque el paciente pueda abrir los ojos, hablar y responder preguntas, su atención, sus reflejos y su capacidad de concentración pueden tardar más tiempo en recuperarse. En adultos mayores o personas vulnerables, el proceso puede ser más prolongado.
En el Día Mundial del Anestesiólogo, Alejandro Placenti destacó que detrás de cada intervención hay un profesional que acompaña al paciente desde el comienzo de la anestesia hasta su recuperación. Su tarea no consiste únicamente en administrar medicamentos, sino también en vigilar el funcionamiento del cerebro y del resto del organismo, controlar las funciones vitales y prevenir complicaciones.
“Detrás de cada anestesia hay un médico especialista que cuida permanentemente el funcionamiento del cerebro y del resto del organismo”, concluyó.


