Janet Cobos sufrió una agresión durante el encuentro entre San Martín de Salto de las Rosas y Monte Comán. Fue trasladada a un centro asistencial y, según la información aportada, los estudios detectaron fisuras en una costilla.
El fútbol de San Rafael volvió a quedar atravesado por un grave episodio de violencia. Este domingo por la mañana, el partido entre San Martín de Salto de las Rosas y Monte Comán fue suspendido a los 43 minutos del segundo tiempo, en medio de un tumulto en el que fue agredida la asistente Janet Cobos.
La integrante de la terna arbitral debió ser retirada en camilla del campo de juego. Posteriormente, fue subida a un vehículo y trasladada a un centro asistencial para recibir atención médica.
De acuerdo con la información aportada, los hematomas que presentaba motivaron la realización de estudios para evaluar el alcance de las lesiones y una posible afectación vascular. Según ese mismo reporte, se detectaron fisuras en una de sus costillas.
Lo ocurrido expone una situación alarmante: la violencia está ganando terreno en el fútbol local y pone en riesgo a quienes participan de cada jornada deportiva. Que una asistente termine en una camilla y necesite atención médica por una agresión exige una respuesta firme de las autoridades deportivas y de los organismos competentes.
Ninguna discusión, fallo arbitral o resultado puede justificar una agresión. Tampoco alcanza con lamentar los hechos cuando las consecuencias ya están a la vista. Es necesario esclarecer lo sucedido, identificar a los responsables y aplicar las sanciones que correspondan, además de revisar las condiciones de seguridad de los encuentros.
El fútbol sanrafaelino debe reaccionar antes de que estos episodios se naturalicen. Proteger a árbitros, jugadores y público es una condición indispensable para que una cancha siga siendo un lugar de encuentro y disfrute. Esta vez, la violencia dejó a una trabajadora del arbitraje lesionada. La gravedad del hecho no admite indiferencia.


