A 3 años del crimen de Roxana Toledo, el hecho que nos marcó a todos

La Primera Cámara del Crimen de nuestro departamento condenó a los responsables

Era la noche del jueves 15 de abril de 2015, cuando Roxana Toledo, empleada de la panadería “Belén”, regresaba de General Alvear y distritos del este, donde había completado una serie de trámites relacionados a la actividad que llevaba adelante. En una Mercedes Benz Sprinter de reciente fabricación, la joven madre supo que algo no andaba bien a la altura de Tres Esquinas, paraje de Cañada Seca, donde observó al menos a dos hombres que intentaron interceptarla, razón por la que se comunicó con el 911 para informar lo que estaba ocurriendo.
Posiblemente sin saberlo, mientras permanecía conectada con el CEO, un vehículo se adelantó a la Sprinter. Era el Volkswagen Gol que conducía Juan Carlos Bravo y en el que iban como acompañantes los hermanos Marcos Forconi y Guido Forconi, quienes minutos después serían los encargados de asaltarla, cuando Toledo frenó ante el semáforo rojo de Alberdi y Balcarce.
Todo quedó registrado en la llamada que Roxana efectuó al 911. Los gritos de la mujer aún resuenan y también el escalofriante estruendo del disparo que salió de la pistola 9 milímetros que manipulaba Marcos Forconi. Sin detenerse, los delincuentes se llevaron dinero que había en la guantera, todo ante la atónita mirada de Vanina Lucero, la joven que viajaba al lado de Roxana al momento del dramático suceso y que sufrió una profunda crisis nerviosa que la perjudicó, más adelante, durante el proceso.
La muerte de Roxana Toledo fue lamentada por todos. Significó la muestra más salvaje de la maldita inseguridad, esa problemática que –al día de hoy- representa la máxima preocupación de los mendocinos. Fue así que a los dos días del crimen, unas 2.000 personas se concentraron en el centro de San Rafael, marcharon por las principales avenidas y calles de nuestra ciudad, exigiendo el esclarecimiento del hecho, Justicia por Roxana y amparo a los cuatro hijos de la víctima, quienes perdieron –en esa ocasión- a su único sostén.
El cimbronazo social y político que provocó el asesinato de Toledo derivó en el inmediato accionar de la Justicia y la Policía para buscar a los responsables del crimen. El primero en caer fue Bravo, quien confesó haber utilizado su vehículo Gol para trasladar a los hermanos Forconi, pero adujo –desde un principio- haberlos dejado en la esquina donde se cometió el crimen, desentendiéndose del siguiente accionar de los maleantes.
Con la detención de Bravo, los investigadores no tardaron en obtener los nombres de los hermanos Forconi como principales sospechosos de cometer el crimen. Se trató de dos jóvenes, con varios antecedentes penales, que vivían en las inmediaciones de donde ocurrió el asesinato. Una serie de contundentes pruebas recabadas, primero por la jueza subrogante Lidia Cófano y luego por su par, Paula Arana, incriminó a los Forconi.
Después de una amplia instrucción y tras la resolución de varios planteos, sobre todo de quienes defendían a los acusados, llegó el juicio por el resonante crimen. Los del debate fueron días intensos y conmovedores, si tenemos en cuenta la permanente presencia de Karina Toledo, hija mayor de Roxana, sentada frente a los asesinos de su mamá, con una fortaleza que contagió a sus hermanos y a todo su entorno.
El 13 de marzo de 2017 la Primera Cámara del Crimen de nuestro departamento condenó a los responsables del crimen de Roxana Toledo. Marcos Forconi recibió 24 años, Guido Forconi 19 años y Juan Carlos Bravo 12 años.
La decisión del tribunal conformado por Rodolfo Luque, Ariel Hernández y Néstor Murcia cerró una etapa en la vida de Karina Toledo y sus hermanos, como así también fue celebrada por la comunidad de San Rafael que, desde un primer momento, reclamó Justicia por Roxana.