A 40 años de su hallazgo, la momia del Aconcagua emprende camino de regreso hacia la montaña

A cuatro décadas de su descubrimiento en las alturas del cerro Aconcagua, la célebre momia del Aconcagua, una ofrenda inca considerada de Valor Universal Excepcional por la UNESCO, comienza su camino de regreso a la montaña. Este sábado 8 de noviembre, el ejemplar será trasladado desde el Conicet hasta el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Juan Cornelio Moyano, en Mendoza, como parte de una etapa clave antes de su retorno definitivo al sitio sagrado donde fue hallado en 1985.
El traslado forma parte de un proyecto de reparación histórica y preservación patrimonial, desarrollado por la Dirección de Patrimonio Cultural de Mendoza en conjunto con comunidades indígenas vinculadas al Camino Ancestral Qhapaq Ñan, técnicos y especialistas en conservación. La iniciativa busca garantizar un tratamiento ético y respetuoso de los restos, considerados un ancestro y no un objeto de estudio.
El retorno del llamado Guardián del Aconcagua es visto por las comunidades originarias como un acto de justicia cultural y espiritual. Según los representantes de la Mesa de Diálogo Intercultural, el proceso reconoce al niño inca como parte viva de su cosmovisión y permite que “regrese a su morada natural” tras años de conservación en laboratorios científicos.
“Este paso simboliza el equilibrio entre la ciencia y el respeto a los pueblos ancestrales”, explicaron desde la Subsecretaría de Cultura, que lidera el proceso junto al Gobierno de Mendoza. La planificación se realiza bajo normas internacionales de conservación y conforme al marco legal indígena, garantizando la protección integral del Patrimonio de la Humanidad.
El Museo Moyano
El Museo Moyano será el espacio de guarda temporal de la ofrenda inca. Allí se acondicionó una sala especial denominada “Gualtach Caye”, creada en diálogo con las comunidades y dotada de tecnología avanzada para el control térmico, biológico y químico.
La sala, con acceso restringido y sin exposición al público, ofrece condiciones dignas y seguras hasta que se concrete el retorno final a la montaña.
La coordinación técnica está a cargo de la conservadora-restauradora Valentina Ruggiero, mientras que Infraestructura Escolar ejecutó las obras necesarias para garantizar un entorno estable y respetuoso del contexto ritual del ancestro.

Una historia que marcó a Mendoza
El hallazgo de la momia del Aconcagua ocurrió el 8 de enero de 1985, cuando un grupo de cinco andinistas mendocinos —Alberto y Franco Pizzolón, Juan Carlos y Fernando Pierobón y Gabriel Cabrera— descubrieron los restos a 5.400 metros sobre el nivel del mar, en la cara sur del cerro.
En un primer momento creyeron haber encontrado un cóndor, pero al observar un cráneo humano comprendieron que estaban ante un descubrimiento arqueológico sin precedentes.
Los estudios posteriores confirmaron que se trataba de un niño inca de unos 8 años, ofrendado alrededor del año 1500 como parte de un ritual de sacrificio (capacocha) destinado a honrar a los dioses de las montañas. Gracias al frío extremo, el cuerpo se conservó en perfecto estado, convirtiéndose en uno de los hallazgos más relevantes de la arqueología sudamericana.
Con el traslado al Museo Moyano, Mendoza se prepara para la última etapa del retorno del niño inca a la montaña, un proceso que combina ciencia, espiritualidad y memoria cultural.
La provincia, junto a las comunidades indígenas, busca que el ancestro vuelva a descansar donde fue ofrendado hace más de cinco siglos, completando así un ciclo de respeto y restitución histórica que comenzó hace 40 años, cuando el viento del Aconcagua reveló uno de sus secretos mejor guardados.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/a-40-anos-de-su-hallazgo-la-momia-del-aconcagua-emprende-camino-de-regreso-hacia-la-montana/