A la espera de sus salidas transitorias, Julieta Silva pidió convivir con el resto de las internas en la cárcel

Después de cumplir la primera semana en la penitenciaría de San Rafael, donde purga su condena por la muerte de Genaro Fortunato, Julieta Silva salió del aislamiento en que permaneció desde su traslado al pabellón femenino del establecimiento de la avenida Mitre.
Cabe recordar que, en primera instancia, las primeras noches de Silva fueron en una celda de aislamiento y bajo la estricta custodia de celadoras del sector femenino. Permaneció tranquila y sin sobresaltos, mientras se conocía que su defensor, Alejandro Cazabán, preparaba el pedido de salidas transitorias, una de las etapas del período de prueba que corresponde a toda persona privada de su libertad.
El jueves, según precisaron fuentes carcelarias, Silva solicitó salir del aislamiento y convivir con el resto de la población femenina. Además de ella, otras 13 internas son las que se encuentran allí privadas de su libertad por la comisión de diferentes delitos: homicidio, robo y narcotráfico.
La petición de Julieta les llegó a las autoridades carcelarias y ahora comparte sus días con el resto de las internas. Desde el entorno de Silva, confían en que un juez de ejecución penal aceptará el planteo de salidas transitorias que, como adelantó este diario, tenía previsto el abogado Cazabán hacia fin de esta semana.
“La interna firmó un acta donde se hace responsable de su integridad, independientemente de la protección que podemos ofrecerle. Tiene otras alternativas, conviviendo con el resto de las detenidas, que estando aislada”, explicaron las mismas fuentes.
Respecto a las salidas transitorias, estas pueden concretarse en el corto plazo y representan períodos de libertad para la detenida cada determinado espacio de tiempo. La mayoría de esos egresos carcelarios se extienden entre 12 y 24 horas.
El objetivo de fondo de Silva es obtener la libertad condicional, beneficio al que –en principio– podría acceder en marzo del año próximo, aunque no se descarta que antes de esa fecha surja otra morigeración del régimen de encierro.
Silva, luego de permanecer más de dos años bajo arresto domiciliario, debió volver a la cárcel de la avenida Mitre luego de que quedó firme el fallo por el que fue condenada a 3 años y 9 meses de prisión, en el marco de una causa caratulada “homicidio culposo agravado por conducción antirreglamentaria”, en perjuicio del rugbier Genaro Fortunato, con quien mantenía una relación amorosa.