Se cumple un nuevo aniversario de la desaparición de Humberto Rodríguez, visto por última vez el 11 de enero de 2023. Su hija Lorena relató cómo fueron las horas previas, el estado actual de la investigación, las hipótesis que se manejan y el permanente pedido de la familia para que no se detenga la búsqueda.
Se cumplen tres años de la desaparición de Humberto Rodríguez, un vecino de El Nihuil que fue visto por última vez el 11 de enero de 2023 y cuyo paradero continúa siendo un misterio. A pesar del paso del tiempo, la causa no registra avances significativos y la familia mantiene intacta la esperanza de obtener respuestas. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Lorena Rodríguez, hija de Humberto, repasó cómo fueron los últimos días antes de la desaparición, el accionar judicial, las hipótesis que aún rondan y el pedido constante de que la investigación no quede en el olvido.
Lorena recordó que la última información concreta que tuvieron fue cuando, tiempo atrás, se hallaron restos óseos en la zona. “Nosotros lo último por lo que fuimos a Mendoza fue cuando encontraron los restos, apenas nos avisaron viajamos”, explicó, aunque luego se confirmó que no correspondían a su padre. “Cuando encontraron los restos en El Nihuil nosotros viajamos y no, no era él”, señaló.
La desaparición ocurrió el 11 de enero de 2023. “La última vez que se vio a mi papá fue el once de enero de hace tres años”, precisó Lorena. En ese momento, Humberto tenía 71 años y, según relató su hija, se encontraba en muy buen estado de salud. “Él estaba bien de salud, no tomaba remedios para nada, no tenía problemas de presión, no tenía problemas de nada”, afirmó, y agregó una descripción física detallada: “Es canoso, robusto, de piel bien blanca. Es una persona grande de cuerpo”.
Humberto vivía en El Nihuil desde joven. “Él vive en El Nihuil. Se vino muy joven de Luján de Cuyo, donde está toda su familia, a trabajar y se quedó ahí”, contó Lorena. Al momento de su desaparición convivía con uno de sus hijos. “Él estaba viviendo con mi hermano Lucas. Antes de irse a trabajar lo vio durmiendo y cuando regresa ya no estaba”, relató.
En ese contexto, la ausencia no generó una alarma inmediata. “Mi papá iba seguido a ver a sus hermanos a Luján de Cuyo. Él, de por sí, agarraba el colectivo y se iba o venía a visitarnos, así que no era algo que nos pareciera raro”, explicó. A esto se sumó un dato clave: “Justo se le había roto su celular, se rompió en una fiesta cuando nosotros fuimos”.
Con el correr de los días y al no tener noticias, la familia realizó la denuncia. “La denuncia la hacemos el 16 de enero. Al principio no se empezó a hacer rastrillaje porque se tomó muy por encima, como una desaparición más”, sostuvo Lorena. Recién después, cuando el caso tomó estado público, se desplegaron mayores recursos. “Cuando viajé y se hizo mediático, ahí se empezó a hacer todo el movimiento, con helicópteros, drones y todo eso”, recordó.
Sobre el estado actual de la causa, Lorena fue contundente. “Están igual que nosotros, exactamente igual”, dijo tras mencionar una reciente reunión con la fiscal interviniente. En ese sentido, remarcó el rol activo que cumple la familia. “Yo soy la que insiste en que pidan bancos, hospitales, transporte; eso casi lo pido todos los meses”, expresó, y añadió: “Cuando aparece una noticia de una persona en algún lado, tratamos de comunicarnos y ver si puede ser él”.

La familia de Humberto está compuesta por seis hermanos, distribuidos en distintas localidades. “Somos seis. Dos mujeres. Algunos viven en Neuquén, en Centenario, y otro acá en Rincón de los Sauces”, detalló Lorena, quien reside en esta última ciudad.
A pesar del dolor y la incertidumbre, la esperanza sigue presente. “Siempre estamos esperanzados, siempre lo esperamos”, afirmó. Y agregó con emoción: “La esperanza es lo último que se pierde. Tenemos mucha fe en que un día cualquiera va a aparecer y vamos a estar juntos y nos va a dar ese abrazo que nos daba siempre”.
Lorena también se refirió a las particularidades de El Nihuil, un factor que complejiza la investigación. “En El Nihuil no hay cámaras, pero en enero hay mucho movimiento después de las seis de la mañana. Siempre nos pareció muy raro que nadie haya visto nada”, señaló, aunque reconoció que su padre era una persona habitual del lugar. “Era tan cotidiano verlo caminar que a veces la gente no le prestaba atención”.
Sobre la vida cotidiana de Humberto, destacó que no tenía conflictos. “Él estaba jubilado, se dedicaba a caminar, a pescar y al campo iba cuando iba mi hermano. No tenía problemas con nadie”, aseguró.
Con el paso de los años, la familia ha evaluado múltiples hipótesis. “Barajamos miles de hipótesis, te ponés a pensar de todo”, reconoció Lorena, y compartió una de las ideas que más la inquieta: “En esa época andaba mucha gente en el campo con cuatri o moto y por ahí, sin querer, le hicieron daño y nadie dijo nada. Pero son hipótesis”.
Finalmente, Lorena volvió a pedir colaboración de la comunidad y recordó las características físicas de su padre. “Es robusto, canoso, de ojos marrón claro. Lo único fuera de lo común es un pelón en la cabeza que se lo hizo desde muy chico”, detalló.
A tres años de la desaparición, el reclamo de la familia sigue siendo el mismo: que la búsqueda no se detenga y que cualquier dato, por mínimo que parezca, pueda ayudar a saber qué ocurrió con Humberto Rodríguez.







