Abonaron casi 30.000 pesos para venir en taxi desde Entre Ríos

Las historias de la cuarentena se multiplican desde el 20 de marzo, cuando el presidente Alberto Fernández decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio para frenar el avance del coronavirus, a instancias de los perjuicios sanitarios que –a esa altura– la nueva enfermedad había provocado en otras partes del mundo.
El confinamiento resuelto por el Gobierno nacional marcó un antes y un después para la vida de los 40 millones de argentinos. Pero sin dudas, quienes más sufrieron las consecuencias de esa decisión fueron las personas que estaban temporariamente fuera de su lugar de residencia, ya que “el regreso a casa” para la gran mayoría se transformó en una odisea, no solo quienes estaban fuera del país, también en otras provincias.
Ludmila Luffi es una de las tantas sanrafaelinas que, cuando empezó la cuarentena, se encontraba fuera del departamento. Su historia es impactante, pues el aislamiento la sorprendió en Entre Ríos, desde donde llegó días atrás a San Rafael para cumplir los 14 días de cuarentena en un hotel céntrico. Para poder regresar a su ciudad de residencia, Lula y otra mendocina juntaron $28.000 que les cobró una empresa de taxis para trasladarlas a nuestro departamento. Sí, casi 30 mil pesos para poder volver en medio de la pandemia.
“Desde el 8 de marzo estábamos con mi hija de 11 años en Paraná, en la casa de mi hermana, y teníamos pasaje de vuelta, pero nos fue imposible cambiarlo por el inicio de la cuarentena. Debimos quedarnos allá hasta ahora que pudimos regresar”, relató Ludmila.
“Nos complicó la falta de permisos y que no hubieran colectivos para regresar. Cuando hubo autorización, sucedió que solo permitían el acceso de vehículos radicados en Mendoza o taxis. Fue así que hace un mes me contacté con otra mendocina también varada en Entre Ríos hasta que logramos reunir la suma de 28 mil pesos, que es lo que nos cobraron para venir en taxi”, contó la joven.
“El taxista es mendocino, dentro de todo nos hizo precio, ya que nos pasaban por encima de los $38.000 para realizar el viaje”, añadió Luffi.
Una vez confirmado el transporte, Ludmila detalló que el recorrido desde Paraná hasta San Rafael duró 28 horas. “Saliendo de Santa Fe y dentro de Córdoba nos controlaron en cada pueblo. Cuando llegamos al arco Desaguadero (límite San Luis-Mendoza), debimos esperar tres horas hasta que la Policía nos escoltara hasta la Ciudad de Mendoza. En la terminal nos tomaron la temperatura, firmamos una declaración jurada y nos derivaron al hotel San Rafael”, narró.
Ludmila, en San Rafael, es peluquera. “Vivo del día a día, por lo que estuve sin ningún tipo de ingresos durante casi tres meses. Me ayudaron desde acá con el pago de impuestos y servicios, mientras juntaba la plata para poder volver”, manifestó.
“Yo tuve la ventaja de no tener que pagar hospedaje porque estaba en la casa de mi hermana, pero hay muchas personas que por salud o por trabajo quedaron varadas en otras provincias, no tienen cómo vivir y aún no pueden regresar. Es muy caro volver”, expresó Luffi.
Por último, indicó que “ahora estamos cumpliendo 14 días de cuarentena en el hotel y después 7 días más en nuestras casas”. Sin dudas, la de Ludmila, su hija y la otra mujer con la que viajó hacia San Rafael es una de las llamativas anécdotas que se multiplican en estos días de pandemia.

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