Abuso sexual infantil: un drama que no cesa

Según cifras oficiales que se dieron a conocer la semana pasada, en nuestra provincia se realizan –en promedio– 12 denuncias diarias por abuso sexual infantil.
Muy probablemente los fríos guarismos no logren evidenciar de forma justa los profundos dramas personales y sociales que esconden cada uno de esos hechos que, tal cual afirmaron las mismas autoridades que presentaron el informe, se han duplicado de 2017 a la fecha. A tal punto se han incrementado las denuncias que el equipo de abordaje de abuso sexual del Poder Judicial de Mendoza ha tenido que empezar a trabajar en doble turno.
Los especialistas explican el aumento de denuncias de este tipo con dos posibilidades: o bien hay más casos o bien las víctimas y sus entornos son más proclives a llevar dichos casos ante la Justicia. No obstante, ambas situaciones también podrían convivir.
Los actores sociales, jurídicos y sanitarios que se enfrentan con esta realidad (que muchas veces se invisibiliza puesto que se da en el seno de la intimidad intrafamiliar) saben que la prevención es la mejor –si no la única– manera de evitar las víctimas y las consecuencias dañinas que producen estos comportamientos. En este sentido, la educación sexual parece ser clave.
En general, las autoridades han abordado la exigencia de una intervención eficaz para acotar este flagelo, pero entre las leyes, los reglamentos, las normas y el día a día de las personas (sobre todo de los menores) sigue habiendo demasiada distancia.
Hoy, los responsables del desarrollo infantil –que, quizás, seamos todos los adultos– son conscientes de que este pavoroso drama existe, pero además deberían (o deberíamos) saber que es obligatorio detectarlo e intervenir firmemente frente a él. La consciencia de la realidad es el primer paso para actuar, pero a esa disposición hay que añadirle una decidida intervención de los agentes gubernamentales y de los entornos de las eventuales víctimas para atacar efectivamente este drama que afecta profundamente a quienes son nuestro futuro.