Abusos: discursos y medidas concretas

Con la presencia del papa Francisco durante todas las sesiones y los conmovedores testimonios de cientos de víctimas de pedofilia clerical, el Vaticano desarrolla esta semana una histórica cumbre anti-abusos, a la que fueron convocados representantes de las conferencias episcopales de todo el mundo para hacer frente al “monstruo” de la pederastia.
En la previa del trascendental encuentro, que se produce luego de la extensa acumulación de denuncias de pedofilia por parte de miembros del clero en Chile, Estados Unidos, Australia y Argentina, entre otros países, la Santa Sede aseguró que con él se busca lograr que “la Iglesia vuelva a ser un lugar seguro”.
Según aseguran fuentes cercanas al Vaticano, la valentía de las víctimas, la presión de la opinión pública y de los medios de comunicación fue y es tan fuerte y arrolladora en los últimos años, que a las máximas autoridades de la Iglesia católica no les ha quedado otra alternativa que realizar esta cumbre y analizar el flagelo como nunca antes en sus siglos de existencia.
Fue el propio papa Francisco quien consideró como una “plaga” los casos de abusos sexuales perpetrados por hombres de la Iglesia, dañando a menores en todo el mundo, y quien llamó a «curar las graves heridas que el escándalo de la pedofilia ha causado en los pequeños y en los creyentes».
Otros religiosos fueron más concretos: por caso, el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, el cardenal colombiano Rubén Salazar Gómez, reclamó un «nunca más» para los abusos de parte de miembros del clero y advirtió que «los enemigos no están fuera, sino dentro» de la Iglesia. Por su parte, el cardenal indio Oswald Gracias reclamó que los miembros de la Iglesia culpables de abusos sexuales «tienen la obligación de rendir cuentas ante las autoridades civiles», algo que históricamente han reclamado las víctimas.
Mañana, con una misa, el Papa cerrará este encuentro que podría resultar revolucionario. Ojalá los discursos den paso a las medidas investigativas y eventualmente sancionatorias concretas, aunque el daño ya esté hecho.