Abusos sexuales de curas: un tema preocupante y doloroso

En nuestra edición de ayer informábamos el caso del polémico ex arzobispo de Washington Theodore McCarrick -quien actualmente está acusado de abuso sexual de un adolescente y un adulto- y en la nota se destacaba su paso por San Rafael, más precisamente por el Instituto del Verbo Encarnado (IVE).

La información oficial asegura que McCarrick, de 88 años, fue separado de su cargo en junio después de que se encontrara evidencia “creíble” de que había abusado sexualmente de un adolescente en los ’70, cuando era sacerdote en Nueva York. Luego se sumó otra acusación, esta vez de un hombre que aseguró que el religioso abusó de él desde los 11 años y durante dos décadas.

Consultado al respecto por FM Vos (91.5), el vocero del obispado sureño, José Antonio Álvarez, admitió el paso de McCarrick por San Rafael (“un par de veces celebró la ordenación de sacerdotes en el Verbo Encarnado”, aseguró Álvarez).

En la misma entrevista, Álvarez negó que otro cura sospechado de abusos sexuales en Estados Unidos y Paraguay se refugie en San Rafael después de haberse evadido de la Justicia de aquellos países. Días atrás, medios provinciales denunciaron que el cura Carlos Urrutigoity se encontraba –coincidentemente- en el IVE, información que el vocero negó categóricamente: “Aquí en San Rafael no estuvo nunca, nunca perteneció a la diócesis ni al Instituto del Verbo Encarnado, como dice esa noticia”, aseguró Álvarez.

Hace un par de semanas, un gran jurado de Pensilvania informó que más de 1.000 menores de edad fueron abusados sexualmente por clérigos católicos en ese estado. La investigación reveló que durante siete décadas la cúpula eclesiástica católica encubrió y toleró muchos de los abusos perpetrados por más de 300 sacerdotes. Esta denuncia se suma a otras varias en otros puntos del planeta y desde hace mucho tiempo.

El domingo pasado, el Papa Francisco I pidió a los responsables eclesiásticos que denuncien los posibles casos de abusos de los que tengan constancia. Ojalá la recomendación sea acatada. La feligresía y la sociedad en general, en tanto, observan atentas y preocupadas.