Mendoza vive un escenario preocupante en materia de seguridad laboral. Con una tasa de accidentabilidad del 5,6% y 29.974 casos notificados durante 2025, la provincia se ubicó entre las cinco con mayor nivel de siniestralidad del país.
El dato cobró mayor relevancia en un contexto donde, en las últimas semanas, se registraron varios accidentes fatales, especialmente en obras en construcción, un sector históricamente expuesto a mayores riesgos.
Obras y empleo informal
El crecimiento de la actividad en la construcción no vino acompañado, según advierten especialistas, de un fortalecimiento en los controles ni de mejores condiciones laborales.
Desde el sector de Higiene y Seguridad señalaron que muchas empresas cumplen solo de manera formal con la normativa, reduciendo al mínimo indispensable la presencia de profesionales encargados de prevenir riesgos. Esto generó brechas en los controles diarios, justo en actividades donde los peligros son constantes.
A esto se sumó un fenómeno que agravó la situación: el aumento del trabajo no registrado. La falta de formalidad implicó que muchos accidentes no ingresan al sistema, lo que distorsiona las estadísticas oficiales y dificulta la intervención de los organismos de control.

Menos controles y un sistema debilitado
El esquema de prevención también mostró signos de desgaste. Profesionales del área advirtieron que la cadena de control, que involucró a empleadores, aseguradoras de riesgos del trabajo (ART) y organismos estatales, presenta fallas en distintos niveles.
Matías Aciar, integrante de la Comisión Fundadora de Mendoza, una ONG que nuclea a los profesionales de Higiene y Seguridad, describió un panorama complejo y con múltiples factores en juego.
“Lo que se ve ya es grave, pero lo que no se reporta es otra cosa. Ha crecido mucho el trabajo en negro y eso hace que muchos accidentes directamente no se denuncien”, explicó en diálogo con El Sol.
Además, el experto remarcó que una de las principales debilidades del sistema actual es que “lo que no se controla no se puede reportar, y lo que no se reporta tampoco se puede inspeccionar”.
Precarización en el sector
Otro punto clave es la situación de los propios profesionales encargados de la prevención. Según denunciaron desde el sector, las condiciones laborales se deterioraron “notablemente”.
Actualmente, muchos técnicos y especialistas son contratados por menos horas de las que establece la normativa, lo que limita su capacidad de supervisión. A esto se sumó una fuerte caída en los honorarios y el traslado de costos, como seguros, movilidad o equipamiento, a los propios trabajadores.
Aciar reconoció que esta lógica terminó afectando directamente la seguridad en los lugares de trabajo.
“Están contratando al profesional lo justo y necesario para cumplir. Una empresa puede trabajar diez horas, pero el técnico está dos. Así no hay control real y ahí es donde ocurren los accidentes”, sentenció.
Una economía que influye
El deterioro de las condiciones laborales está estrechamente ligado al contexto económico. La combinación de desempleo, informalidad y reducción de costos empresariales impacta de lleno en la seguridad.
“La falta de inversión en prevención hoy es total. El contexto hace que el empleador ajuste y eso termina repercutiendo en la seguridad”, sintetizó el especialista.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/accidentes-laborales-en-mendoza-advirtieron-por-falta-de-controles-y-precarizacion-en-obras/







