Tras años de severa emergencia hídrica en la región, el ciclo invernal en alta montaña registra acumulación de nieve que traen tranquilidad al sector productivo e irrigatorio de la provincia. A través de las estaciones hidrometeorológicas ubicadas estratégicamente en las distintas cuencas, el Departamento General de Irrigación monitorea a diario los datos de precipitación nival en Cordillera. Mientras que en la zona norte y centro —en las cuencas de los ríos Mendoza y Tunuyán— los valores actuales superan un 50% las medias históricas, en la cuenca del río Diamante la acumulación marcha a buen ritmo y proyecta consolidar un año calificado de muy favorable, similar o superior al periodo anterior. El flujo derivado del deshielo en la temporada estival permitirá un arranque temprano del turno de riego, mayor previsibilidad en la distribución para los inspectores de cauce y la posibilidad de extender el suministro hasta el otoño.
Alexander Cateura, ingeniero a cargo del Departamento de Gestión Hídrica de la Subdelegación de Aguas del Río Diamante, detalló el funcionamiento de la red de medición en tiempo real, el cronograma para la presentación del pronóstico oficial de escurrimiento en octubre y el impacto operativo que esta disponibilidad genera en las obras de mantenimiento durante las cortas anuales.
Monitoreo en tiempo real y estado actual de las cuencas
Las estaciones hidrometeorológicas instaladas en puntos neurálgicos de alta montaña permiten evaluar de forma continua el volumen de nieve acumulado antes del inicio del deshielo. «Irrigación cuenta en alta montaña con estaciones hidromigometeorológicas que analizan y transmiten en tiempo real, a diario, datos hidrológicos, de nieve y meteorológicos. Generalmente cada río tiene al menos una estación: en el Diamante la tenemos al norte de la Laguna del Diamante, en el Atuel en la Laguna del Atuel, mientras que los ríos Mendoza y Tunuyán disponen de dos estaciones cada uno», detalló Alexander Cateura ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
«Vivimos en un oasis, en una provincia árida que depende exclusivamente de las nevadas invernales. La situación de la nieve en las últimas semanas ha sido muy buena, mayormente en el norte provincial —cuencas de los ríos Mendoza y Tunuyán—, donde se superó la media histórica y están un 50% por encima de esos valores. En el caso del Diamante, si bien hemos tenido muy buenas nevadas, aún no alcanzamos la media histórica, pero eso no significa que sea un mal año», continuó diciendo.
«Tener una cantidad de nieve equivalente a la media histórica representa en realidad un año sumamente bueno. El año pasado tuvimos un 60% de la media y fue un excelente ciclo. Ahora, arrancando agosto y con dos meses nevadores por delante, estamos en un 40 y pico por ciento de esa media. Estimo que vamos a tener un año parecido o superior al anterior si agosto y septiembre acompañan con nuevas tormentas», calculó.

Pronóstico de escurrimiento: por qué se presenta en octubre
La evaluación oficial del agua disponible para la temporada estival se elabora una vez finalizado el período de mayor actividad nival en la Cordillera de los Andes. «El pronóstico de escurrimiento se da a conocer oficialmente en los primeros días de octubre. No se puede emitir un pronóstico mientras están ocurriendo las grandes nevadas en alta montaña, porque el objetivo es proyectar cuánto ingresó por deshielo en toda la temporada. Dar una cifra a mitad del invierno no sería certero», explicó el ingeniero Cateura.
«Como agosto y septiembre son meses tradicionalmente nevadores, se espera a los primeros días de octubre cuando se considera que ya no se producirán eventos de gran magnitud. Con los datos consolidados en esa fecha se calcula el derrame de los ríos, que según lo que ya ha nevado y los mapas meteorológicos, se situará en niveles muy parecidos a los del año pasado o incluso superiores», enfatizó.
Impacto operativo: riego temprano, turnados extendidos y gestión de cortas
El incremento de los recursos hídricos permite flexibilizar las restricciones severas impuestas durante los años de sequía y organizar el mantenimiento de la red de canales. «Tener una buena nevada otorga mucha tranquilidad y seguridad al usuario, a la institución y a la provincia en general. Nos asegura una buena temporada y nos permite arrancar la erogación temprano, en los primeros días de agosto, a diferencia de los años de crisis hídrica donde debíamos postergar el inicio hasta fines de ese mes», diferenció el experto.
«Esta disponibilidad garantiza una temporada estirada, como ocurrió en los últimos ciclos, asegurando turnos de riego continuos hasta abril e incluso mayo, según el manejo que realice cada inspección de cauce. Al mismo tiempo, implica que el período de corta de agua en los canales deba ser más acotado y sumamente programado. En dos meses o dos meses y medio se deben concentrar las tareas de limpieza de cupos, obras nuevas, mantenimiento y arreglos que no se pueden ejecutar con los canales en marcha», contó al cierre de la charla.


