Hay un electrodoméstico que puede ser el culpable cuando el WiFi anda mal en casa. Aunque mucha gente sospecha del microondas, no es el que más afecta las ondas. Aquí explicamos cómo actúa sobre la señal y qué cambios prácticos podés hacer para mejorar la conexión.
Cuál es el electrodoméstico que debilita la señal que pocos conocen
Se trata del lavarropas, el electrodoméstico que puede ser el culpable cuando el WiFi anda mal en casa. El router transmite datos por medio de ondas electromagnéticas similares a la radio, pero en frecuencias distintas. Esas señales tienen alcance limitado y se ven afectadas por objetos que las bloquean o las reflejan. Por eso, elementos cotidianos del hogar pueden reducir la velocidad o provocar caídas intermitentes de la conexión.
El tambor, la carcasa metálica y otras piezas del lavarropas funcionan como superficies reflectantes que desvían las ondas: actúan casi como una jaula que impide su paso. Además, el motor genera ruido electromagnético que se superpone a las frecuencias del WiFi y puede causar fluctuaciones en la transmisión de datos.
El agua dentro del lavarropas también absorbe ondas; la humedad y la ropa mojada atenúan la señal cuando ésta las atraviesa. Por eso resulta recomendable no ubicar el equipo en la línea directa entre el router y los ambientes que más usás. Mantener cierta distancia ayuda a que la conexión recupere potencia y estabilidad.

Qué más puede afectar tu señal
Las paredes gruesas de hormigón o ladrillo y los revestimientos densos son barreras claras: al atravesarlas la señal pierde intensidad. Espejos, vidrios con tratamiento metálico y muebles voluminosos provocan rebotes y absorciones que modifican la trayectoria. Incluso peceras y acuarios, por su alto contenido de agua, reducen el alcance de las ondas.
Para mejorar la cobertura, colocá el router en un punto alto y céntrico del hogar y alejalo de electrodomésticos grandes. Evitá ubicarlo detrás de muebles o en línea con el lavarropas. Si el problema persiste, probá con repetidores, powerline o cambiar la banda (2,4 GHz ofrece mayor penetración que 5 GHz). Pequeños cambios suelen notarse.
Recordá que el lavarropas no siempre es el único responsable, pero sí un factor frecuente que conviene considerar cuando el WiFi anda lento. Un diagnóstico rápido y reubicar el equipo o el router suelen resolver la mayoría de los problemas sin inversiones grandes. Revisar la casa y probar los ajustes más sencillos antes de cambiar el servicio.
Fuente: La 100


