El incremento sostenido de la canasta básica golpea con fuerza a los adultos mayores, en especial a aquellos que perciben la jubilación mínima. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, la abogada previsional Florencia Markarian advirtió que “está muy complicado para jubilados y pensionados de la mínima, que son los que hacen el mayor esfuerzo para llegar a fin de mes”, y explicó que esa dificultad se refleja en la imposibilidad de cubrir gastos esenciales como servicios, alimentos y medicamentos.
Según el último relevamiento, en la ciudad de Rosario una pareja de jubilados necesita como mínimo 765 mil pesos para cubrir la canasta básica, cifra que, en el caso de los haberes mínimos, “no está ni en la mitad de lo que necesitarían para cubrir esa canasta básica. Y de los rubros que más aumentan, en primer lugar están los alimentos”, puntualizó.
Markarian señaló que hay jubilados que todavía trabajan para complementar ingresos, pero muchos no pueden hacerlo por problemas de salud derivados de la actividad laboral que desarrollaron. En ese sentido, remarcó que “hay gente que no puede, que por el tipo de actividad que realizó durante la actividad laboral no está en condiciones físicas de seguir trabajando y entonces tiene que conformarse con ese haber mínimo”.
Uno de los puntos más críticos es el gasto en medicamentos. “A veces recurren a los hijos, a algún familiar… y en ocasiones hasta sacan préstamos para poder hacer frente a esos gastos que no tenían pensados”, indicó. Aunque PAMI cubre al ciento por ciento medicamentos para patologías frecuentes como diabetes o hipertensión, hay tratamientos que requieren que el jubilado compre insumos no incluidos, lo que obliga a muchos a espaciar las dosis para llegar a fin de mes. “En la salud eso es lo único en lo que no podría uno hacer el ajuste, porque sin salud se hace muy difícil”, remarcó.
Otro aspecto que incide en el bienestar de los mayores es el desgaste físico que deja el trabajo realizado a lo largo de la vida. “Siempre uno va teniendo algún achaque en la salud y esto va independientemente de la edad, pero también se relaciona mucho con el tipo de trabajo que realizó. Si uno va a los trabajos que requieren de más fuerza en lo corporal, quizás tienen un desgaste físico muy importante que alguien que ha realizado trabajos administrativos no los ha tenido”, detalló, recordando que existen regímenes especiales para quienes trabajaron en condiciones más exigentes.
En cuanto a las recientes decisiones políticas, Markarian se refirió al veto presidencial del aumento jubilatorio: “Hace que sea cada vez más difícil poder tener una mejora en el haber. Hay herramientas, hay posibilidad de acudir a la justicia, todo aquello que no se está reconociendo… se le reconoce todo ese porcentaje del poder adquisitivo que fue perdiendo. Y si bien es cierto que demora algunos años un juicio, los años igual van a ir pasando”.
También habló sobre la importancia de las moratorias previsionales, que permitieron jubilarse a quienes no reunían los años de aporte. “Fueron necesarias en Argentina, que nacieron de manera excepcional, pero que se tuvo que prolongar durante tanto tiempo por la informalidad laboral. Es necesaria una reforma previsional. Hay que quitar las moratorias posiblemente, pero primero una reforma laboral e incluso una reforma tributaria”, propuso.
La letrada recordó que detrás de cada haber mínimo hay historias de esfuerzo y trabajo: “Todos estos jubilados y pensionados fueron el motor de la economía en su momento con todo el trabajo que realizaron”. Actualmente, quienes perciben 384 mil pesos al mes deben vivir con 12.800 pesos diarios, afrontando aumentos de tarifas y precios que superan la inflación. Esto lleva a que “necesiten utilizar la tarjeta de crédito para poder comprar alimentos… para poder llegar con esa jubilación”.
Finalmente, Markarian dejó un mensaje a las familias y la comunidad: “Siempre alguna ayuda, si se puede lo económico, genial, viene muy bien y si no, un llamadito para estar cerca. No solamente necesitan de la parte económica, sino también en lo que refiere a lo emocional, que no hay que abandonar a nuestros mayores y que hay que acompañarlos”.







