Agroquímicos: una discusión a enfrentar

Tal como informábamos en nuestra edición del domingo, existe en la Legislatura provincial un proyecto de ley que apunta a prohibir la fumigación aérea de campos puesto que los agroquímicos esparcidos por avionetas terminan afectando zonas pobladas. La iniciativa pertenece al diputado provincial de Unidad Ciudadana Marcelo Aparicio, quien en diálogo con Diario San Rafael afirmó que en Mendoza las unidades productivas “están rodeadas de árboles y tendido eléctrico, haciendo que las avionetas pasen a distancia más elevada. Además, tenemos dentro de las fincas muchas familias, escuelas, clubes, y cuando se rocía ese químico, también es esparcido sobre las casas de los contratistas, de los cuidadores, escuelas y cauces de agua”, afectando a las personas que se ven expuestas a sus componentes.
La utilización de agroquímicos es uno de los tópicos más polémicos que tiene la producción agrícola en todo el mundo y la Argentina no es la excepción. Con un modelo económico basado en lo que la tierra brinda, la discusión se ha radicalizado en los últimos años entre quienes anteponen en sus prioridades el mayor rendimiento de las plantaciones y aquellos que observan que los efectos secundarios de esos agroquímicos son un profundo e insoslayable peligro para la salud pública.
Los estudios más recientes evidencian que, en promedio, ocho de cada diez verduras y frutas que consumimos los argentinos han estado expuestas a agrotóxicos. Plaguicidas y herbicidas encabezan la lista de productos que habitualmente se utilizan sobre las plantaciones. Tras su efecto primario, esos compuestos tóxicos también afectan a quienes trabajan o viven cerca de esas plantaciones y a quienes consumen sus productos.
Se conjugan así varios elementos para la preocupación ciudadana: por un lado, la falta de regulación sobre agroquímicos, como existe en gran parte del mundo desarrollado; y la inacción para implementar políticas públicas que antepongan la salud de las personas por sobre el lucro.