Ahora, el cuidado del agua debe continuar…
La derogación de la ley 9.209 y la defensa de su transitoriamente derogada 7.722 incluyó llamados por el cuidado del agua de nuestra provincia de parte de la gran mayoría de los manifestantes. Bajo el slogan “el agua de Mendoza no se negocia”, miles de mendocinos se movilizaron como muy pocas veces se ha visto y ejercieron la presión popular suficiente como para que el gobernador Rodolfo Suarez tomara en cuenta esas opiniones y recalculara su intención respecto una actividad que considera clave, al punto de que su impulso fue la primera medida de práctica gubernamental profunda a la hora de ocupar el sillón de San Martín.
Ahora bien, derogada la 9.209, la defensa y el cuidado del agua en nuestra provincia deberían seguir firmemente instalados en la agenda pública, no solo de los dirigentes sino también de los ciudadanos. Con una sequía que ya se acerca a la década de duración, con diques que se encuentran muy por debajo de su capacidad histórica y con especialistas asegurando que el fenómeno de escasez hídrica llegó –junto con el cambio climático– para quedarse, los mendocinos deberíamos seguir enarbolando las banderas del cuidado del recurso con la misma insistencia y tenacidad con que se hizo frente a lo que se consideraba una amenaza en su contra.
Evitar el derroche (algo que muchos olvidan –incluso de los que se dicen defensores del agua– cuando dejan una canilla goteando, lavan sus autos o llenan piletas de natación cada pocos días, por caso), optimizar los sistemas de riego, utilizar de manera más eficaz el agua subterránea y no contaminar el poco líquido con que contamos, serían solo algunas de las medidas básicas para enfrentar esta situación, que de complicada ya ha virado a crítica.
En esta empresa, todos los mendocinos somos responsables. Así como se concretó semanas atrás, la militancia en la defensa y el cuidado del agua merece ser masiva. Solo de esa forma seremos coherentes con lo que afirmamos y respetuosos de un recurso que, especialmente para nosotros, es vital.